sábado, 11 de julio de 2026
Opinión/ Creado el: 2017-03-05 07:19

Fuertes lecciones

Julio Cesar Triana

Escrito por: Redacción Diario del Huila | marzo 05 de 2017

Esta semana fue noticia en nuestro país la ejecución de un connacional en el Estado Chino, según se publicito en los medios de comunicación, por haber cometido delitos de narcotráfico, decisión que nos puso a pensar y opinar acerca de la conveniencia de éste tipo de medidas y su eventual aplicación en Colombia.

Desde el mismo anuncio noticioso, se trata de una determinación que impacta por la severidad con la que un Estado dispone de la vida de una persona y apropiándose de ella, simplemente se la quita como castigo por un delito cometido.

Populistas de todos los frentes iniciaron su estrategia para hacerse visibles y querer, como ha sido costumbre en nuestro país, convertirse en líderes de una falsa opinión que sin el más mínimo razonamiento se atreve a formular comparativos con el caso colombiano de justicia en lo penal.

En un costado aparecieron los siempre pulcros, exaltando lo que para ellos es un ejemplo de justicia, reclamando de Colombia un trato severo para con los delincuentes, pidiendo que ese tipo de sanciones se extiendan a los que “acaban” con nuestras vidas mediante el fenómeno de la corrupción. Son los mismos que denigran de cada Gobierno de turno y cuando ocasionalmente logran acceder a él, se olvidan de su discurso de transparencia para llamar a sus debilidades “defectos del sistema” y convertirse en reyezuelos con los peores resultados, cuya insensatez sepulta la sociedad que los eligió y que aún creía en que era su mesías.

Por otro lado, están quienes defienden a capa y espada la intocabilidad de los delincuentes. Es una posición jurídica bien discutible que, sin tantos adornos, nos lleva hoy por hoy a estar en deuda con esos mismos que le fallaron a la sociedad. Y cuidado con quien se excede, porque se trata más severamente a quien agrede al investigado que al mismo y confeso delincuente.

De esos episodios sólo surgen algunas lecciones: La idiosincrasia de un país es muy diferente a la de otro. El exceso que hay en la pena de muerte convierte su imposición en asunto automático. Igual que ella, la prisión perpetua no solo agravaría la situación carcelaria en el país, sino que además, haría perdurar el desgreño que hay en las cárceles, a pesar del cínico cuento de la resocialización.

Llevamos un mes de vigencia del Código de Policía y Convivencia y la intolerancia en las calles tiende a aumentar, lo que definitivamente nos lleva a concluir que el tema, lejos de penas y sanciones, es de comportamiento, es de mentalidad.