viernes, 17 de julio de 2026
Opinión/ Creado el: 2014-09-26 08:35

Flojera

La situación de los niveles de desempleo tiene un par de razones inocultables, el lamentable programa de familias en acción y como resultado de este, la flojera que ha cundido en buena parte de la población trabajadora en el país.

Escrito por: Redacción Diario del Huila | septiembre 26 de 2014

Debo reconocer que los datos DANE sobre los siete mil pesos diarios con que vive un persona son de sobra otra razón por la cual la gente no quiere trabajar  -vivir el día a día-, nadie quiere firmar contrato y creerse sometido a un horario eso es perder la libertad- se expresa un jovencito negado a colectar café.  Es la negligente libertad de hacer lo que se le antoje, de trabajar por dos o tres días, se  trabaja justo por el valor de pagar una deuda doméstica y tirarse de nuevo a la calle.

Leí  un cartel  en la esquina del parque de Filandia en Quindío un listado de  familias que recibirán subsidio este mes y  me pareció que pudieran  ser más que las que uno imagina pueden vivir allí. -es que aquí casi todas las familias viven del subsidio - la voz de un habitante que especula con rabia quizás porque no está allí. Sin embargo esa voz de ironía y resentimiento no está tan ausente de la realidad.

“Si hay empleo” leo otro aviso en una casa comercial del mismo municipio, es común aquí en restaurantes y casas de eventos, hoteles y servicios varios.- La gente no quiere trabajar- explica otro habitante, en la calle venden un par de chanclas y ya.

El DANE muestra que cada vez somos menos pobres y que siete mil pesos son suficientes. El subsidio de gobierno se ajusta a esa medida y la gente se la ha creído. Nadie quiere ir a ganar dos o tres veces la  suma  DANE si el compromiso incluye la semana completa, menos si es en sábado, domingo o festivo.

La situación debe enfrentarse  con acciones sociales,  programas de autoestima y responsabilidad con quienes han recibido siempre menos y encontraron en el Estado mismo una manera de sobrevivir sin condiciones de salubridad mental y nutricional. Y si estas dos condiciones las han perdido  nuestros trabajadores entonces sucede el hecho que vivimos, una población desestimada,  emperezada y sin  afán de laborar. El Estado cede  de manera atentatoria a costa de violar incluso la mínima  condición del Ser. Y a eso llamamos flojera.