Fiscal cuestionado
Aníbal Charry González
No hay duda que el fiscal Montealegre tiene mucho que explicar respecto de su gestión, y particularmente, de la eficiencia de un monstruoso ente por su tamaño como que tiene una enorme nómina, que sin embargo no es suficiente para cumplir con sus funciones de manera eficiente, y tiene que hacer contrataciones millonarias para que otras personas con objetos contractuales imprecisos y genéricos, hagan lo que bien podría hacer su frondoso personal, comenzando por él que se supone es experto en asuntos constitucionales y penales.
Y es que las contrataciones millonarias que ha hecho el fiscal, no solo son cuestionables por las razones anteriores, sino porque curiosamente han recaído en exmagistrados de las altas cortes, reviviendo por la vía de la contratación la puerta giratoria que eliminó la reciente reforma constitucional, que ha sido objeto de los más feroces ataques constitucionales de su parte afirmando que atenta contra la autonomía e independencia de la rama judicial, amén de sustituir la Constitución, que por supuesto no se ve por ninguna parte, pues si bien la denominada reforma de equilibrio de poderes no es la panacea para la justicia, si es mucho mejor de lejos que lo que había, especialmente con la eliminación de la vergonzosa e inútil Comisión de Acusaciones que por su inoperancia era más conocida como de absoluciones, y la eliminación del cuestionado Consejo Superior de la Judicatura.
Razón tiene en este caso el senador Ernesto Macías con la citación al fiscal al Congreso para que dé explicaciones, no solo de las millonarias contrataciones que reviven la puerta giratoria como se ha dicho en contravía del mandato constitucional, sino de la extravagante y costosa designación de embajadores de la Fiscalía, además de varios asuntos relacionados con su competencia y eficacia en la lucha contra la criminalidad, y la intervención imperial permanente de Montealegre en asuntos que nada tienen que ver con sus funciones, especialmente en temas de designación de funcionarios, como lo hizo en la Comisión de Acusaciones que es su juez natural, donde puso como secretario a una persona de sus entrañas.
Pareciera que los violentos ataques constitucionales que ha hecho el fiscal a la reforma que elimina la Comisión de Acusaciones, están más enderezados a mantenerla para que no funcione el Tribunal de Aforados y quede incólume su desbordado poder e impunes muchas de sus cuestionadas actuaciones, que ya han sido objeto de denuncias ante este ente inútil que como se sabe no acusa a nadie, garantizando de esta manera que los aforados hagan lo que les venga en gana como lo hace en forma arrogante el fiscal Montealegre que en su furia por la eliminación de la inoperante Comisión no tuvo empacho en sindicar al Congreso de propiciar otro asalto al Palacio de Justicia, como lo hizo el M19 en alianza siniestra con el narcotráfico. Por tales razones resulta pertinente y conveniente la citación que se ha hecho al omnipresente y omnipotente fiscal, que tiene mucho que explicar sobre el ejercicio de sus funciones.
