Filosofía de la vida
Por Froilán Casas
La vida es un arte y hay que saberla vivir. Cuántos errores se cometen por nuestra falta de decisión, por decisiones precipitadas, movidas más por el sentir que por el pensar. Aceptar a tiempo los errores, es ganar la verdad. Por eso, más vale tarde que nunca. Nunca es más oscuro que cuando va a amanecer; a todo problema búsquele la solución, no se quede en el problema. No llore la leche derramada, aprenda de las equivocaciones. Nunca es tarde para empezar de nuevo. Decía el poeta bengalí Rabidranath Tagore: “Si lloras por haber perdido el sol; las lágrimas no te dejan ver las estrellas”. ¿Quién no ha tenido problemas en la vida? No se compare con nadie, usted es único e irrepetible. No idolatre a ningún ser humano, ninguno le da la talla a sus anhelos.
Lea esta hermosa píldora: la vida es un jardín, lo que siembre en él, eso se lo devolverá. Así que elija semillas buenas, riéguelas y con seguridad tendrá las flores más bellas. A menudo sembrará llorando, pero, ¿quién sabe si la simiente no necesita del riego de sus lágrimas para que germine? Piense que los vientos fuertes, harán que las raíces se hagan más profundas para que el rosal resista mejor lo que habrá de venir. Y cuando sus hojas caigan, no se lamente, serán su propio abono, reverdecerán y tendrá flores nuevas. Si usted siembra vientos, cosechará tempestades. No espere que el futuro venga por arte de magia o por generación espontánea. El futuro depende del presente. ¿Cómo vive hoy? Eso cosechará mañana. ¿Se queja usted del presente y no se acuerda cómo vivió el pasado? Las cuentas de cobro llegan en cualquier momento. Su pésimo comportamiento ayer, tendrá repercusiones mañana.
Diga estas hermosas palabras: “por favor”, “gracias”. Salude siempre, memorice el nombre. El nombre es la mejor nota musical que se puede escuchar. Gaste menos de lo que gana. Hay gente que le debe a cada santo una vela; llevan una economía ficticia. Por darles gusto en todo a los hijos, los vuelve malcriados y desconsiderados. Hijos que solo aprenden a conjugar en todos los modos y tiempos el verbo pedir; no saben conjugar el verbo ofrecer. En la vida se pierden muchas batallas, lo importante es ganar la guerra. Los japoneses y los alemanes perdieron la guerra; hay que ver cómo se levantaron en menos de dos décadas. Los japoneses con el terrible accidente de la planta nuclear de Fukushima el once de marzo de 2011 no se pusieron a llorar. En menos de dos años lo habían restituido todo y aprendieron la lección. No aceptaron ninguna ayuda del extranjero, ni hicieron tanto ruido publicitario. Aquí ante cualquier desastre natural se reciben ayudas del extranjero, pero aparecen las hienas que todo lo devoran y la reconstrucción jamás se ve.
Deseche el odio y el rencor; esto le hace más mal a usted. La persona envenenada contra los otros, siempre expira toxicidad. Hay gente que vive el pasado con amargura; recuerde que el pasado no tiene arreglo. Tiene arreglo el presente. Aprenda de los errores cometidos para no repetirlos. La vida es una escuela permanente. Aprenda a jugar en ella.
+ Froilán, obispo de Neiva.
