viernes, 03 de abril de 2026
Opinión/ Creado el: 2014-07-12 09:55

Fiestas del San Pedro … mucho que desear

Hace más de 20 años que vivo de cerca las festividades del Festival Folclórico, Reinando Nacional del Bambuco y Muestra Internacional del Folclor que realiza la ciudad de Neiva y todo el departamento del Huila.

Escrito por: Redacción Diario del Huila | julio 12 de 2014

Y generalmente, he apreciado y disfrutado muchas de las actividades que se programan y hacen grande esta celebración en el contexto nacional e internacional.

Y es que estas festividades son parte importante del imaginario colectivo de huilenses y turistas.  Son eventos que la gente lleva en el corazón y para los cuales se prepara durante todo el año.  Prepara su marrano, su comida, su estreno, sus salidas, sus bebidas, su sombrero, ropa, gafas, y otros más elementos.  Hace sus ahorros, hace préstamos, realiza ventas y lleva a cabo diversos trueques con tal de poder disfrutarse las fiestas.  Es decir, el San Pedro es todo un propósito, todo un ideal año a año.

Inclusive el comportamiento de la gente sufre una metamorfosis.  Se vuelve más amable de lo habitual, más complaciente, más alegre, más jovial.  Y no es para menos, pues opitas y turistas quieren ser protagonistas de una fiesta que tiene mucha tradición, de una fiesta que congrega a niños, jóvenes y adultos de ambos sexos y de diversos orígenes.

Pero, ¿qué sucede cuando la gente no encuentra en las fiestas lo que anhela encontrar? ¿Qué sucede cuando se presenta el no lugar? Cuando la tradición ha sufrido cambios, cuando la organización es incoherente, cuando se perciben fallas que no deberían estar. ¿Qué efectos inmediatos se producen en las personas que se enfrentan con estos cambios que dejan mucho que desear?

Voy a citar algunos aspectos que envuelven estos lamentables cambios y desmejoramientos en la organización del pasado festival sampedrino.  Por ejemplo, estos:

-       El desfile acuático fue sencillamente lamentable, desorganizado, pobre y falto de carisma en el ánimo de las candidatas.  ¿Acaso no se les hace una especie de inducción que les permita crear un vínculo más cercano con la gente que acude a observar uno de los mejores espectáculos del festival?

-       El recorrido de este desfile fue menor, intermitente, y disminuido en los espacios que permiten apreciar a las reinas una vez terminen su trayectoria en el río.  Las canoas o lanchas que transportaron a las candidatas fueron insuficientes.  Hubo que esperar que las primeras hicieran el recorrido para luego embarcar a las siguientes.  Esto es un despropósito que dejó ver interrupciones en el evento y desorganización plena. Hice una encuesta a unas ochenta personas que estaban ese día en el desfile, y todas reclamaron ese espacio que se había ganado en otros años, y que dejaba acercar el pueblo a las candidatas.  Pues en otras versiones se preparaba un sendero por donde las reinas caminaban hacia el bus real, y a lado y lado del sendero, la gente apreciaba cómodamente a las beldades.

-       El desfile folclórico, el otro espectáculo más apetecido, también dejó sinsabores.  No inició a la hora programada. No mantuvo la riqueza cultural y tradicional de otras versiones.  La participación de grupos, danzas, bandas y otras expresiones culturales fue pobre y lánguida.  

-       Los trancones y taponamientos de calles y vías se mantuvo.  Aunque esta vez guardas de tránsito mantuvieron una actitud de prepotencia, abuso de poder, y malos tratos con peatones y conductores.  Siempre me he preguntado qué tipo de capacitación reciben estos guardas, quién los forma, cuáles son los requisitos que se exigen para llegar al cargo, qué tanto conocen la ciudad, su cultura, su geografía, su gente.   La policía observó un mejor comportamiento y actitud.  La tropa, como siempre, ofreció un excelente servicio.

-       Ya es hora de que el acto de elección y coronación de la soberana del bambuco sea más abierto, más popular, más incluyente.  El recinto donde se lleva a cabo resulta pequeño y caluroso.  Debería pensarse en un lugar que permita la participación de más gente y deje elimine la concepción de que hay dos sampedros: uno para los pobres y otros para los más pudientes.