Fieles servidores de comunidades
Entre elogios o críticas, se van sucediendo en cargos que conllevan ejercicio de autoridad o en empresas industriales, algo que ojalá se cumpliera con la debida justicia, sea en reconocimientos o en reclamos por negligente labor.
Hay, por otro lado, gran número de servidores de la comunidad, en sus distintos frentes, cuyo final de labores, a veces de extraordinaria importancia, se deja desapercibido. En el caso de la docencia, en la responsabilidad en entidades cívicas y sociales, en dirección de entidades de salud, cuantos méritos de abnegados ciudadanos, pero, también, cuantas irresponsabilidades sin el debido reclamo.
Es justo referirnos a otro gran grupo de servidores de las comunidades, a escala local, regional o nacional, que van cumpliendo callada pero eficaz labor, en los que puede haber fallas no denunciadas, pero con gran porcentaje de bondad. Desde el liderazgo espiritual testimonian su fe, en noble, generoso y desinteresado servicio. Allí están, en primer término, laicos que con vida animada en el mensaje cristiano son predicadores de la fe y constructores de patria con el ejemplar cumplimiento de sus deberes.
Están también ignotos de Religiosos y Religiosas, artífices de tantos servicios a diversa escala, social, o educativa, con el solo reclamo del amor recompensador del mismo Dios. También, tantos humildes Párrocos han mantenido no solo la fe sino el constante progreso de los pueblos al orientar la honestidad en el trabajo, la lejanía de los vicios, la vida familiar en amor, fe y solidaridad. Se da publicidad máxima sí llegan estos a fallar y se callan las millares obras de bien de la inmensa mayoría de ellos.
En el servio episcopal, basta recordar denodados evangelizadores y padres de pobres como han sido, en el Huila, Obispos, encabezados por egregias figuras como Esteban Rojas, Ismael Perdomo, José Ignacio López Umaña.
No hemos tratado de ostentar obras, o reclamar honores, pero sí hacer justo reconocimiento a que, en este país de tanta corrupción, hemos tenido la presencia de dirigentes católicos honestos y sacrificados al servicio, de las comunidades. Esta memoria es importante destacarla ante las nuevas generaciones, para que cobren aliento y entusiasmo por el bien.
