Fenómeno de El Niño cambió por invierno
Mientras los pronósticos de las autoridades meteorológicas indicaban que para esta época se daría un fenómeno de El Niño con afectación en varias zonas del país, incluyendo al Huila, y el Gobierno Nacional hacía llamados al ahorro y consumo racional del agua, las condiciones terminaron por favorecer al país y no se dio el temido fenómeno.
Los piscicultores huilenses, por ejemplo, esperaban una fuerte temporada seca desde finales de noviembre del año pasado hasta los últimos días de marzo de 2015. Sin embargo, tuvieron un buen clima. Las mortandades fueron mínimas, con excepción de la semana pasada.
El informe que Emgesa realiza todos los días a las 6:00 de la mañana y a las 6:00 p. m. indica que el pasado lunes 16 de marzo el caudal de ingreso a la represa de Betania era de 105,65 metros cúbicos por segundo (m3/s) y el de descarga llegó a 445,24 m3/s. Es decir que estaba saliendo más agua que la que entraba.
A las 6:00 de la tarde del mismo día la situación fue más crítica: el caudal de ingreso era de solo 61,74 m3/s mientras que el de salida alcanzó los 560,11 m3/s, unas nueve veces más de lo que llegaba a la hidroeléctrica.
Esas fluctuaciones generaron mortandad de peces en algunas empresas establecidas en Betania. Se especuló de grandes cantidades de toneladas y en otros casos de algunos kilogramos. En términos generales, para cualquier empresario una pérdida, sea grande o pequeña, genera dificultades en todos los ámbitos.
Sin embargo, la situación cambió los días siguientes. El jueves las condiciones eran diferentes: un caudal de ingreso de 801 metros cúbicos por segundo y de salida de 123,43 m3/s, una situación ideal que mantiene la estabilidad del oxígeno en la represa.
A los piscicultores, como a los demás actores del sector agropecuario les espera una temporada de invierno que, en teoría empieza en abril, lluvias mil, y se extiende hasta la mitad del año o un poco más.
Así que a diferencia de los pronósticos de graves sequías, ahora la prevención será hacia las lluvias. Es importante que los municipios y sus respectivos organismos de socorro estén atentos a las inundaciones, a los vendavales y a los accidentes que se generan no solo en el Huila sino en todo el territorio nacional.
La lluvia es una bendición para los cultivos, favorece el florecimiento de las plantas, refresca los suelos, hace reverdecer el pasto para que el ganado se alimente, pero también puede traer dificultades si no hay preparación por parte de las autoridades competentes.
