miércoles, 15 de julio de 2026
Opinión/ Creado el: 2015-07-31 07:06

Feminicidio Político

Por Carlos Eduardo Trujillo González

Escrito por: Redacción Diario del Huila | julio 31 de 2015

Como en los tiempos de antaño existen aún personajes inquisidores, salvajes retrógrados  que independientemente de la edad, escolaridad, filiación política, clase social, religión, raza, etnia, condición sexual o estado civil, estos se dedican a generar en las mujeres diversas formas de violencia,  por su condición de género, las que adquieren diversas expresiones de violencia psicológica, política,  democrática, física, sexual, económica, patrimonial y feminicida la que culmina en muchos casos en el homicidio y otras formas de muerte violenta de mujeres.

El departamento del Huila,  reflejo de lo que pasa en el resto del país,  los  opitas hemos sido testigos de la persecución, atropello, violencia e incluso terrorismo mediático, político y tal  vez posiblemente hasta jurídico con el que se ha atacado a mujeres que siendo figuras públicas y que se han ganado espacios importantes por su condición nata de liderazgo en la sociedad, no han sido ajenas al  flagelo,  aun contando con respaldo, solidaridad y condición de defenderse; ello solo pone en evidencia lo que podrá pasar con aquellas que no cuentan con esos factores a su favor y que como amas de casa, comerciantes, trabajadoras independientes  e incluso estudiantes se ven avocadas al ataque de aquellos malévolos violadores de derecho y de hecho, que no sabe uno si por su condición mental, sexual o tal vez  psicológica se atreven a tan diciente y permanente ejercicio de maldad que ejecutan aquellos pobres mortales que se creen impolutos e indestronables.

Fue víctima de ello la misma Gaitana, a la que le mataron su alma cuando asesinaron a Timanco, cuantas opitas violadas, asesinadas, reclutadas, desprotegidas, engrosando los cordones de miseria y atacadas de manera miserable; como olvidar que también en estos tiempos de forma infame lo han hecho y lo siguen haciendo con Cielo González Villa, con la misma Esperanza Andrade, a quienes les han querido aplicar el feninicidio político y democrático, sacándolas a codazos y bajo la imponente acción de los que desde las oscuras maniobras del poder maligno, han hecho todo lo posible para matarlas políticamente y dejarlas sin posibilidad siquiera de participar; con peor estilo que en los años 30, donde no les eran reconocidos los derechos civiles, situación que se logró poner de manifiesto y con participación efectiva en 1958, donde  años antes, las mismas Naciones Unidas a mediados de 1946 le llamara la atención a los países de América que aun en sus constituciones no preveían la participación femenina.

Como hoy la modernidad y universalidad jurídica, permiten los espacios de participación femenina, situación que ha puesto de manifiesto la inteligencia, el liderazgo, el trabajo arduo, igualdad de condiciones, el de poder demostrar mayor capacidad de gestión y logros que aquellos que permanentemente se convierten en feminicidas de la política, la democracia e incluso de los derechos académicos, tal como es el  caso, que tanto se rumora y al parecer está pasando en la Universidad Surcolombiana, donde no solamente se ha puesto de moda la tutela para ser decano, sino para poderse graduar, porque no basta cumplir con ser buen estudiante, excelente ser humano, cumplir con  requisitos y compromisos académicos, sino también que hay que caerle bien a alguien, para no quedar en las manos de indolentes, humillantes y poco profesionales decisiones de algunos, tal como ya hoy en las ágoras sostienen, que allí existen individuos carentes de ética, poniendo así en entredicho la honorabilidad y presuntamente violando la presunción de inocencia, el debido proceso, la presunción de legalidad y atropellando de paso la vida y la dignidad humana, olvidando que los derechos no son favores; es el  caso conocido como el feminicidio académico por el que atraviesa  la estudiante Natalia Rodríguez Reina a quien le propusieron según ella, retirar la tutela interpuesta, para así poderla graduar, aun habiendo cumplido todos los requisitos académicos y llegando hace pocos días de poner en alto el nombre de la Universidad  con un logro académico y de investigación a nivel nacional ganado en franca lid junto a otros tres compañeros. No hay derecho… y que vivan las mujeres!