Fanatismo enceguedor
Impresiona, que personas dotadas de inteligencia, dejándose llevar por fanatismo en ideas lleguen a desconocimiento de los aspectos positivos de hechos que han traído grandes beneficios a todo el orbe.
Extraña la prevención patriotera, y ánimo obcecado, de un indígena promovido por idearios foráneos a su tierra, un Evo Morales, quien afirma que el engrandecimiento de su nación le va llegando con la inmunización y rechazo del aporte recibido por acción de idearios de personas extrañas a sus nativos.
Estilo de apertura a los valores cultivados en otras y naciones, es lo verdaderamente sabio, prudente y benéfico al acontecer de ellas, y acorde con su normal avance. Es algo tan antiguo como la humanidad. Migraciones que llevan a crecimiento y avance de los pueblos es algo que desde hace siglos y milenios van influenciando en las distintas regiones de la tierra. Esta apertura al intercambio entre los pueblos, ha sido benéfica y no el encerramiento empobrecedor en ellos mismos. Ese ha sido el avance normal de las naciones, hasta poder decirse que “la historia de la humanidad es la historia de las migraciones”.
Con el correr de los siglos, esto se ha dado en las distintas épocas históricas. Como herencia de esas costumbres enraizadas en los humanos, vino, la iniciación del encuentro de dos mundos en el pequeño círculo de nuestro planeta. Fue la llegada desde Europa a nuestras Indias Occidentales de osados marineros, y de aventureros conquistadores, que fueron protagonistas de lamentables abusos en estas tierras nuestras, pero que trajo, también, innegables aportes de grande valor. Vinieron valiosos conocimientos científicos, programas culturales, experiencias para el cultivo de los campos, y, como algo de infinito valor, la fe cristiana con su invaluable beneficio.
Señalar ese encuentro de dos mundos y civilizaciones solamente bajo las fallas que se dieran, es actitud errada, es obcecada postura, error, fruto de torpe fanatismo. Cerrar los ojos a los beneficios inmensos que ha traído a nuestra tierra el mensaje cristiano, y destacar tan solo fallas humanas de sus portadores, es manifiestamente injusto y muestra de débil fundamento de ideologías envenenadas por enceguecedor materialismo.
