Familia y adopción
Amadeo González Triviño
Hoy vamos a tratar de expresar nuestra opinión sobre la Adopción, como ese mecanismo odioso y terrible con el cual se pretende proteger a las familias y se lucha incluso contra el aborto, hasta el punto de que haya seres tan insensibles y tan equivocados, que convocan a las mujeres a decir no al aborto con el condicionamiento de que una vez nazcan sus criaturas, procedan a entregarlo en adopción, a regalar a sus hijos o a dejarlos morir de hambre.
El Estado de Derecho que se ha entronizado en Colombia se ha fortalecido por la ausencia total en políticas públicas de protección hacia la familia, pues éstas no existen.
Se ha llegado a crear un banco de menores para ser entregados en adopción, y existen fundaciones que reciben los menores, para este negocio.
Pero nos hemos preguntado y explicado, por qué surgen tales situaciones, qué ha hecho el Gobierno nacional para proteger a la familia, para brindar en todo momento, un adecuado y ponderado juicio de valor que lleve a crear el afecto y desarrollar actitudes que permitan convocar a padres e hijos en la responsabilidad de la paternidad y en la responsabilidad de la crianza y por consiguiente que el mismo Gobierno apoye y contribuya en la formación de dichos ciudadanos, cuando es creciente la muerte de infantes por desnutrición o falta de atención en salud, entre otros tantos flagelos que lo atacan?
Nuestra respuesta es sin lugar a dudas aquella que se traduce en una orfandad total en cuanto tiene que ver con volver los ojos a la familia, desde la familia misma y en todas las instituciones encargadas de la protección y el cuidado de ellas, integrados tanto padres y menores, hasta el punto de que se patrocina toda clase de segregacionismo en la adopción, pues es frecuente conocer hechos de repudio a ciertos menores por su condición sexual, color o lugar de origen, y todo ello, como parte de una política equivocada en este aspecto por parte de nuestra legislación colombiana, entre otras cosas.
Se tiene conocimiento de que la adopción como solución a los problemas de familia, solo subsiste en países subdesarrollados o de miseria creciente, como Colombia, para citar un ejemplo y por tanto, hay quienes lo tienen como un negocio rentable, por cuanto entregar un niño en adopción a familias extranjeras, se ha terminado por constituir a su vez, en un negocio para los padres adoptantes, por la forma como terminan siendo protegidos por los gobiernos extranjeros, al constituirse con los menores adoptados en familia.
Qué cultura del afecto existe en nuestra sociedad, cuando estamos determinados por condiciones económicas y por una lucha por la subsistencia en medio de la corrupción, donde los recursos que han manejado irregularmente las entidades creadas para la protección de las familias en situación de abandono o de conflicto, no han tenido los controles adecuados y han sido víctimas de la clase política tradicional, que es lo mismo, que decir en manos de la corrupción?
Se hace necesario considerar la urgencia de establecer políticas de protección a la familia, de integrar a la familia en su desarrollo social, desde su propio seno y hasta en las altas esferas de la institucionalidad pública, como el mecanismo más idóneo para contrarrestar y oponernos radicalmente a generar niños abandonados, a crear espacios para la adopción y con ello, estamos en la obligación de exigir y demandar políticas coherentes en la protección integral, total y absoluta del menor como integrante y motor del desarrollo social de nuestro Estado de Derecho, en el mañana.
