Falsos testimonios
Pareciera que en Colombia no hay miedo a la justicia. Muchas personas, bajo el amparo de la opinión injurian, calumnian y ahora último levantan falsos testimonios.
El caso más reciente fue el de una joven mujer que aparentemente fue violada en el SITP en Bogotá, por tres hombres. Ella llegó a decir que hasta un salchichón había sido utilizado en el acto. Pues todo es una perfecta mentira. “Esa supuesta violación nunca sucedió”, dijo el general Rodolfo Palomino.
Ayer el alto oficial desmintió a la supuesta víctima que hizo de su versión una noticia nacional. Como ella hay muchos, que no temen mentir, que no tienen ninguna consideración sobre los problemas que puede acarrear una declaración.
Lo cierto es que esto se ha convertido en una práctica nacional, que hasta ahora está generando condenas ejemplares. Lo que se ve es que desde embarazos falsos hasta graves denuncias que han servido para condenar al Estado, se han inventado algunos colombianos en los últimos años para obtener un beneficio personal o económico.
En 1997 una mujer de 16 años con una barriga falsa, llena de trapos, se inventó un supuesto embarazo de sextillizos para que su esposo no terminara la relación sentimental. Todo era una mentira. En abril del 2013, una mujer de 28 años dijo que había sido drogada en el aeropuerto El Dorado de Bogotá y que había sido víctima del robo de su bebé de 14 meses, caso que resultó ser falso.
Una falsa acusación hizo la Fiscalía (basada en un audio), donde relacionaban a Sigifredo López con las FARC, la cinta resultó un engaño y el ente investigador tuvo que públicamente que reconocer el error.
En el Huila otro de los casos fue el de la presentadora Angélica Ramírez, quien estuvo presa por ser presuntamente cómplice de las FARC, luego la justicia demostró lo contrario. Todo por comentarios dichos a medias y con intereses personales.
Claro, hay falsos testimonios que están próximos al delirio. Recientemente un periodista del sur del Huila, fingió un secuestro, la verdad es que había tomado yagué, según demostró la Policía. Luego se escondió, sin advertir que había cometido un delito.
Pero como él hay muchas personas que denuncian amenazas contra ellos o sus familias, sin bases probatorias que terminan siendo delirios, o mentiras con intereses personales de por medio. Lo que no saben lo que cometen estos actos, es que incurren en una conducta punible denominada ‘falso testimonio’ (Artículo 442 del Código Penal), que genera una consecuencia directa que es la privación de la libertad.
Pero la justicia no importa a la hora de mentir, y la práctica seguirá galopando, pues la misma Fiscalía se equivoca, acusa y patrocina las privaciones de libertad por años, para luego inútilmente decir: nos equivocamos. Hay inoperancia de este ente judicial, tanto para investigar de oficio a quienes incurren en ‘falso testimonio’, como para corroborar con seriedad las pruebas.
