Fabio Durán: un huilense, un ciudadano
Álvaro Hernando Cardona González
Como lo informaron los medios de comunicación del Huila, nuestro adolorido e indolente terruño, en la madrugada del sábado 7 de enero de este incipiente año, un grupo organizado de delincuentes secuestró a Fabio Durán Borrero y a su hijo menor de edad.
Fabio, un hombre excepcionalmente bueno de una familia excepcionalmente buena, está secuestrado por segunda vez. Increíble, inaudito e inexcusable.
Fabio, quien estudió en Neiva en el Colegio salesiano San Medardo, es una persona creyente. Ha construido su patrimonio trabajando desde que era aún estudiante pues su papá así se los exigió a él y a sus hermanos, ha formado una familia buena y la mejor muestra es que su hijo secuestrado (ya liberado) lo acompañaba muy temprano a cumplir sus habituales faenas agropecuarias, y tan bueno, que mientras muchos aún seguían en fiestas de comienzo de año él madrugaba a trabajar. En fin Fabio es otro paisano juicioso, cristiano, sano y dedicado a trabajar.
Qué importante decir, a propósito del insistente ánimo de negociación que el Gobierno Nacional quiere con la organización ilícita ELN, y sin que liberen a los secuestrados, que cuando se quiere se puede. Fíjense que al hijo de Fabio lo liberaron, sin más ni más. No hay necesidad de operativos especiales o multiplicar las extorsiones para hacerlo; porque cuando se fijan exigencias para liberar secuestrados, no es más que seguir extorsionando. El secuestro es un delito mayor porque es una tortura diaria, permanente, no solo por unos días sino por todo el tiempo que dura el cautiverio. Y es gravísimo, porque es una tortura no solo para la familia del secuestrado sino de toda la sociedad. Los amigos de Fabio estamos como él secuestrados, extorsionados, aterrados, muy temerosos. Y la sociedad también, porque a ver, ¿a quién se le ocurre en estos momentos pensar en comprar una hectárea de tierra en Paicol, la tierra de nuestros ancestros y donde desearíamos que entierren nuestros huesos?
Seguramente la razón por la cual se limitó la libertad de Fabio fue para pedir dinero. ¿Cuándo no lo fue? Por eso hemos rechazado desde que en 1999 el Diario del Huila nos permitió publicar estas columnas, el secuestro “del pueblo, en nombre del pueblo”. Jamás admitiremos que el secuestro puede ayudar a la Nación. Condenamos siempre y sin ambages que el secuestro se convierta en negocio y más que en ningún otro país del planeta en su historia, que al Huila le lluevan tantas desgracias y que siga pasando sin que se le ponga coto de la manera racional que debe ser.
A Fabio nuestra solidaridad. Y a sus secuestradores cobardes y sus familias, rogamos al Altísimo las mismas desgracias. ¡Sueltenlo!
