domingo, 12 de julio de 2026
Opinión/ Creado el: 2016-08-01 08:33

Extorsionador

Alvaro Hernán Prada

Escrito por: Redacción Diario del Huila | agosto 01 de 2016

Contrario al Rey midas que todo lo que tocaba lo volvía oro según la leyenda, Santos todo lo que toca, aborda o reforma, es para desdibujar, trampear o destruir. El plebiscito es un mecanismo de participación democrática para que los ciudadanos manifiesten su opinión frente a decisiones  políticas, a través de una pregunta. También lo deformó.

En Colombia tuvimos el plebiscito de 1957, que otorgó el derecho al voto femenino y algunos le dan ese carácter a la séptima papeleta que impulsó la asamblea constituyente de 1991. Este año habrá un nuevo plebiscito convocado por el gobierno y las Farc para refrendar los acuerdos de La Habana. Sin embargo, no se trata de un plebiscito, sino de un referendo disfrazado para evitar que la corte constitucional  basada en su pronunciamiento en el 2003 con relación al referendo presentado por Uribe, obligara al gobierno a plantear varias preguntas. Gobierno y terroristas no quisieron aceptar la propuesta del Centro Democrático de un gran acuerdo Nacional donde quedaran corregidos los errores advertidos tanto en los acuerdos de la Habana como en los procedimientos para implementarlos, tramitados ante el congreso y que son preocupación de la mayoría de colombianos según las encuestas de opinión.  Harán una sola pregunta para todo lo acordado, en lugar de un cuestionario para que  podamos decidir sobre cada punto individualmente.

El plebiscito de Santos, lejos de ser un mecanismo de refrendación y de participación libre, representa una triquiñuela para defraudar al país y asaltar la buena fe de los colombianos. Juampa convirtió el plebiscito en una extorsión al estilo de las Farc, sembrando el miedo a través de su campaña en la que amenazan con terrorismo urbano, alza en los impuestos y obligan a los funcionarios públicos hacer campaña. El plebiscito es manipulador porque a los niños en los colegios los obligan a decir ‘sí’ y ponerse la camiseta para poder recibir el refrigerio. Es la excusa para chantajear alcaldes y gobernadores con recursos para cumplir sus planes de desarrollo. Es la forma más descarada de extorsionar a la comunidad, que anhela políticas sociales que alivien la grave situación en la que tiene santos al país, así que sin sonrojarse prometen entregar casas, tabletas a los niños en los colegios, aumentar cupos en programas estatales o invertir en San Andrés pero con la condición de apoyar el “plebisantos”. Y esta semana, a través del senador Roy Barreras, radicó un proyecto de ley para permitir el voto militar. Pareciera una causa noble que corresponde a las aspiraciones  de nuestra Fuerza Pública, sin embargo, lo único que pretenden es intimidar a las familias de los militares y policías diciéndoles que solamente verán este derecho, si votan afirmativo a la entrega total de la soberanía a las Farc.

Votando No en el plebiscito, cumpliremos otra etapa más en la resistencia civil,  hasta ver al gobierno Santos remplazado por otro que restablezca el Estado de derecho, el imperio de la ley y el respeto por los ciudadanos, y a todos los miembros del secretariado,  comandantes de frente y  otros criminales en la cárcel.