Extorsión a mujeres
Los delitos electrónicos se han convertido en una usual conducta punible por muchas personas no solo del país sino del mundo.
Ya no es extraño que se hable de hacker o de violadores de redes; de estafadores electrónicos o de filtradores de información secreta de Estado como fue el caso de Julián Assange, quien fue el protagonista del caso de Wikileaks.
Todo un debate mundial se generó en torno al derecho a la información versus el derecho a la intimidad y a la información secreta de Estado.
Lo propio ocurrió en Colombia con el caso del supuesto hacker que trabajaba para la campaña de Óscar Iván Zuluaga y resultó envuelto en un escándalo de un video donde se afirmaba que supuestamente habían filtrado información secreta del Gobierno.
Pues bien, todo este contexto para relacionar estos casos con un sujeto que desde Garzón, centro del Huila, vía electrónica y con perfiles falsos en las redes sociales persuadía a mujeres (generalmente de zonas rurales y con baja educación) para que les enviaran fotografías desnudas supuestamente con el fin de publicarlas en famosas revistas internacionales.
Finalmente ayer le dieron captura al sujeto cuando estaba en un hotel de la Capital Diocesana del departamento. La mujer del Valle del Cauca le iba a suministrar un millón de pesos cuando fue rescatada y puesta a salvo por la Policía.
Nuevamente las mujeres son víctimas de extorsiones. Ahora no fue porque las engañaran y las utilizaran como mulas y en casos de prostitución internacional, no, esta es otra modalidad de extorsión con un modus operandi bien definido, donde a una mujer no solo la pueden robar sino que también la pueden acceder carnalmente.
Hay que señalar que muchos de esos casos terminan en homicidios, cosa que no solamente es lamentable sino castigable con todo el peso de la ley. Recordemos que en la última década en Colombia (según Forensis-Medicina Legal-) fueron asesinadas 13.232 mujeres con una tasa promedio de 5,7 por cada 100.000 habitantes.
Tanto se habla de la Ley de Cuotas y de las oportunidades que las mujeres deben tener en la sociedad, pero es necesario blindar y castigar más severamente a quienes pretendan aprovecharse de ellas.
De modo que instamos a las autoridades para casos como el presentado en Garzón no queden impunes y caiga todo el peso de la ley contra este bandido que bien pudo haber atentado contra la vida de esta mujer.
