Experiencias en los Estados Unidos (Parte II)
Luis Alfonso Albarracín Palomino
Continuando con la temática planteada en mi columna de la semana anterior, la ceremonia de graduación de cada uno de los estudiantes se desarrolla de manera similar a la que se efectúa en las universidades colombianas. A los discursos que desarrollan las autoridades académicas de la institución, se unen la representación gremial de las empresas multinacionales que en muchas ocasiones son egresadas de la misma. El juramento que se les hace a los graduandos, consiste en cambiar de posición el birrete a través de un giro de 180 grados, acto que se vuelve simbólico porque expresan con ello, el compromiso con los Estados Unidos de cumplir fielmente con los postulados de la Constitución y los principios adquiridos a través de la formación profesional adquirida en la universidad.
Una vez terminada la ceremonia, viene la salida imponente y ordenada de todas las autoridades académicas, seguida de los nuevos profesionales. El diploma es enviado por correo en los siguientes 30 días a sus domicilios, para verificar su estado académico y financiero de cada uno. Lo que, si me causó curiosidad, es que se gradúan así tengan pendientes la entrega de las notas de los exámenes presentados durante la última semana de estudios, anterior a la fecha de grado. Se parte de la premisa, de la honestidad y la verdad sabida que cada persona conoce sus resultados académicos, para no birlar los reglamentos existentes al interior de la universidad.
Las instalaciones de esta universidad, son imponentes y ordenadas. Constituyen una ciudadela al interior de la ciudad de San José perteneciente al Estado de California. Amplias instalaciones deportivas, salones inteligentes dotados de las Tics, laboratorios que están dotados de los equipos y accesorios de última generación tecnológica. Las zonas verdes representan una verdadera defensa a la cultura ambiental del mundo. No se encuentran las paredes pintadas con figuras alusivas a las ideologías y credos de índole político y religioso, como las que proliferan en nuestras universidades públicas. No existen ventas ambulantes, sino que las cafeterías están ubicadas en zonas estratégicas de los bloques de las facultades para uso de los diferentes estamentos de la institución. Se impulsa las ventas de comida orgánica. En fin, ha sido enriquecedor la experiencia vivida en dicho acto académico.
