viernes, 17 de julio de 2026
Opinión/ Creado el: 2014-07-29 03:49

Evocando al Maestro.

Quienes disfrutamos la compañía del arquitecto y catedrático, Bernardo Arango, lo recordamos por su buena energía y conocimientos, mal humorado por momentos, pero ante todo un señor, un amigo para escuchar y opinar, un hombre correcto y culto, buen conversador e historiador.

Escrito por: Redacción Diario del Huila | julio 29 de 2014

Por años pensamos que nació en Medellín , pero no, fue  en Bogotá hace 66 años; sus padres eran de origen antioqueño y empresarios vinculados al sector industrial, los primeros años de estudio los adelanto  en el colegio José Celestino Mutis, pero se  gradúo como bachiller en el Francisco Miranda; paso el tiempo  y buscando mejor suerte, se trasladaron a la ciudad de Medellín donde cambió de actividad laboral y se  vinculó a la rama judicial gracias al parentesco familiar con un alto funcionario de la misma. Culminado el bachillerato, Bernardo decidió  estudiar arquitectura en la Universidad Nacional de Medellín donde obtuvo el título de arquitecto en el año 1977.

En ejercicio de su profesión,  se vinculó a una destacada empresa de consultoría  antioqueña, donde fue director del departamento de diseño durante 7 años; posteriormente  se independizo pero no le  fue del todo bien, por ello una de las hermanas que residía en Neiva, lo invito cambiar de panorama laboral, lo que finalmente acepto.  Un hombre  enamorado de la música y  buena comida, en especial de los frijoles, verduras y el buen café, en 1998 y  gracias al  profesor Hugo Cantillo, tuve la fortuna de conocerlo, lo que me permitió invitarlo a trabajar en  la Facultad de Arquitectura de la UAN durante 15 años, se destacó por su entrega, habilidad y buen manejo de la  mano alzada. Pero el tiempo nos los arrebató,  pasaran  los años y conservaremos en la  memoria, el ser humano especial, el artista de  excelente manejo y habilidad de acuarelas y óleos,  sus obras fueron motivo de admiración  por la depurada  técnica y color por muchas personas conocedoras del arte como el maestro artesano, Arq. Alfonso Carrillo que en una apertura de una explosión de pintura expresó con términos muy elocuentes de su obra: “No he conocido unas acuarelas tan extraordinarias”, sin embargo el interés  para que  continuara pintando nunca se logró.

Me quedan los mejores recuerdos del maestro, el gran lector, el buen amigo y afinado cocinero, excelente carpintero y  reciclador, pescador y amigo de la naturaleza, enamorado de la música clásica;   gracias por hacernos conocer el valor de la amistad, te buscare en el valle de la eternidad y así el tiempo nos separe, llegara el momento  para escuchar nuevas historias. Las experiencias de los  tartufos y tartufas como les decías a un buen número de estudiantes… los buenos recuerdos y amistad nadie me los podrá arrebatar.

yepesrafaelh@yahoo.com