Estoy mamado de la incoherencia de la gente
Por Dilberto Trujillo Dussán
Yo esperaba que los que querían que se rompiera la tregua de las FARC y que pedían que se acabe el diálogo, fueran los primeros en enviar sus hijos o alistarse en el Ejército para ir a combatir a los “narcoterroristas”; pero sorpresa no vi a ninguno. Seguirán haciendo la guerra desde la seguridad del Facebook o Twiter, la tranquilidad de sus casas y con los hijos de otros y finalmente esparciendo sus odios y envenenando una sociedad que hoy necesita la paz y reconciliación y no la guerra.
Deberíamos leer la historia y ver como países que después de la Segunda Guerra Mundial quedaron destrozados hoy son potencias (no siempre justas) y como llegaron a acuerdos societales para erradicar la guerra y el discurso violento de sus prácticas; prefieren “la guerra” en las elecciones y los debates y han logrado niveles donde cualquier tipo de violencia dentro de sus territorios los escandaliza y genera acciones políticas inmediatas. Quizá, cuando nosotros logremos escandalizarnos por cualquier muerte, por cualquier daño a la naturaleza, quizá podremos decir que hemos llegado a un nivel donde la guerra será cosa del pasado.
Y aún más, no puedo comprender a aquellos que pedían guerra y ahora lloran lágrimas de cocodrilo por la muerte de los policías o por los atentados contra la naturaleza, pero acaso no estaban pidiendo guerra, acaso no decían que la única manera de derrotar a la guerrilla es la guerra, pues esta solo trae muerte y destrucción.
Hoy tenemos dos opciones en Colombia, o hacemos la guerra o hacemos la paz.
Hacer la paz implica reconocer que hay un enemigo y que es necesario negociar, caso Irán – UE – EE. UU., caso Cuba – EE. UU., caso Yemen ahora; en estas soluciones se buscó el diálogo como mecanismo para acabar las guerras y las tensiones, quizá se dieron cuenta que después de tanto años y donde ninguno logró derrotar al otro pues lo mejor era sentarse a negociar y acabar de una vez por todos con el conflicto.
Dialogar, implica que las partes hagan concesiones y “ganen y pierdan” en sus puntos de debate; negociar no es una rendición, hoy en Colombia podemos decir que así el ejército mate muchos guerrilleros y la guerrilla logre golpear también, hoy ninguno está en la capacidad de derrotar al otro, estamos en una especie de “empate militar”.
La otra opción es la guerra y si esta es la solución que se escoge pues debemos prepararnos para lo peor, atentados, golpes contra la infraestructura, muertes de lado y lado, actos inhumanos; la guerra no tiene lógica y eso lo ha demostrado la historia.
Pero lo que si debe claro es que los que queremos dar la pelea por la paz, debemos comprometernos a luchar, ceder, ganar y a conciliar para lograr la paz. Bueno, y los que quieren la guerra, pues háganla y no manden los demás a hacerla y dejen de disparar desde la comodidad del Facebook.
