viernes, 10 de julio de 2026
Opinión/ Creado el: 2017-05-26 08:43

Esto tiene que cambiar (VIII)

Jose Israel Charry

Escrito por: Redacción Diario del Huila | mayo 26 de 2017

Para ir terminando esta inusual serie de columnas, nacidas  del interés porque se conozca y/o se repasen algunos episodios de la historia de nuestro país y lleguemos a cuestionarnos sobre el rol a cumplir a corto y mediano plazo para que mejoremos nuestras vidas y las de nuestros compatriotas, veamos algunas últimas consideraciones. Primero, desde el principio, hasta hoy, en torno de la propiedad de la tierra y su explotación, ha girado la gran confrontación de los colombianos. Si ayer eran mil, hoy no pasan de cinco mil los grandes potentados y detentadores de la riqueza agraria. Otrora eran cinco millones de habitantes, hoy cuarenta y ocho. Ayer la explotación de los trabajadores llegó a rozar los linderos de la esclavitud y los infames modelos de maltrato en el medioevo. Hoy se han ‘sofisticado’ esos sistemas de explotación de la mano de obra del campesino. Inconcebible, por decir lo menos, que un trabajador reciba veinte mil pesos por un jornal y con él deba pagar el transporte y la alimentación. Desde luego, sin ninguna clase de protección social o de pensión. Y agregar: según María Ximena Dussán, la excelente y juiciosa columnista de la revista Semana, vamos en el último medio siglo por los 300.000 muertos en actos de violencia, 60.000 desaparecidos y 800.000 campesinos que no tienen tierra. Todo aparejado, como diría un argentino, de un salario mínimo que ocupa el antepenúltimo lugar entre los más bajos en América Latina. Y como si fuera poco, organismos internacionales afirman y confirman que  en Colombia, solamente nos ‘gana’ Haití como país con el mayor índice de inequidad. Segundo, si nos acogemos a una encuesta recientemente realizada, los consultados estiman que el desempleo, el alto costo de vida, los pésimos servicios del sector salud, la corrupción y las pocas oportunidades para la educación, constituyen los factores en los que más debe hacerse compromiso para que esto pueda cambiar.

A un año de la primera vuelta presidencial, es momento oportuno para hacer conciencia y hacernos responsables del gran reto que nos espera y el compromiso de valorar nuestro voto para que por él no sigan llegando a las cámaras legislativas hombres y mujeres que sólo honran la mediocridad, la falsedad, la falta de honradez en la palabra y la desesperación por aumentar sus patrimonios, para luego ‘comprar’ más conciencias y perpetuarse en el poder. De la misma manera debe actuarse a efecto de que los flamantes presidentes de Colombia no sean quienes ofrecen más cosas y le apuestan a menos causas.