Esto tiene que cambiar (V)
José Israel Charry Calderón
En el rápido recorrido histórico que se ha reseñado en las columnas anteriores, llegamos a 1990, año en que asciende a la Presidencia de la República el economista liberal César Gaviria Trujillo. Para entonces, el país estaba ensangrentado por la violencia del narcotráfico. Recordamos el asesinato de prestantes y prestigiosos líderes entre quienes estuvo el nunca bien ponderado procurador general de la Nación Carlos Mauro Hoyos, de quien tuve el alto honor de ser su amigo y Secretario Privado. Pero no podría dejar de referir el genocidio que conmovió a Colombia y que acabó con la vida del abogado neivano, gran orador, ideólogo y hombre con formación de estadista, el doctor Rodrigo Lara Bonilla.
Al comenzar su mandato, Gaviria acoge la singular propuesta de ‘La séptima papeleta’ que exigía la celebración de una Asamblea Nacional Constituyente que recompusiera a fondo el ordenamiento jurídico. El movimiento, que tuvo especial acogida, fue liderado, entre otros, por el joven universitario Fernando Carrillo, actual Jefe del Ministerio Público.
De esa Constituyente, en la que tuvieron asiento los huilenses Misael Pastrana Borrero y Guillermo Plazas Alcid, formaron parte los recientemente insertados a la sociedad civil que se conocieron como el M-19, los indígenas, liberales, conservadores y otras expresiones políticas. En junio de 1991 quedó protocolizada la nueva Carta Política de Colombia que concertaron en más de trescientos artículos y que dieron constitucional sepultura a la Carta de 1886, inspirada por el conservador Rafael Núñez. La Constituyente fue presidida por Álvaro Gómez Hurtado (conservador), Antonio Navarro Wolf (M-19) y Horacio Serpa Uribe (Liberal). Por esta reforma se abolió la extradición, se dio condición de departamentos a todas las intendencias y comisarías, se estableció la circunscripción electoral nacional para el Senado de la República, se introdujeron figuras como la tutela y la revocatoria del mandato a los alcaldes y gobernadores, así como la libertad de cultos.
Hoy, buena parte de ella no ha sido lo suficientemente reglamentada mediante leyes, y como hay cosas que se consideran positivas, otras no tanto. Ya se habla, incluso, de una nueva convocatoria a otra Constituyente.
Entre paréntesis, habría que hacer una referencia especial a la elección popular de alcaldes, primero, y de gobernadores, después, primero por dos, luego por tres y finalmente por cuatro años.
Para concluir hoy, mirar retrospectivamente el surgimiento que se da por esta etapa última de la historia de lo que se ha conocido como el paramilitarismo, que ve sus albores en la administración del entonces gobernador de Antioquia Álvaro Uribe Vélez, a través de las ‘Convivir’.
