viernes, 10 de julio de 2026
Opinión/ Creado el: 2017-05-28 08:15

Esto apenas comienza

Julio César Triana

Escrito por: Redacción Diario del Huila | mayo 28 de 2017

Ya lo había maniestado en ésta misma columna: Las cosas con el proceso de paz serían más difíciles de lo que parecían y sus principales escollos no estarían en hacerla sino en implementarla.

La reciente decisión de la Corte Constitucional acerca del mecanismo del fast track ha traido en discución una serie de situaciones que ya se veían venir y que han puesto una vez más en tela de juicio las dificultades por las que tiene que pasar el proceso de paz, si de lo que se trata es de darle aplicación pronta y cabal.

Dos hechos relevantes marcaron ésta determinación. Por un lado, el tratarse de la primera decisión en la que el Alto Tribunal tumbó dos (2) apartados del Acto Legislativo para la paz, y de otro, los efectos que ello puede tener de cara a las iniciativas legislativas que en lo sucesivo se dicten, especialmente en lo que referente a la competencia que sobre ello tiene el Congreso de la República.

A lo anterior se suman las suspicacias que han surgido por la determinante intervención que en ello tuvo el recien designado Magistrado de la Corte Constitucional, CARLOS BERNAL PULIDO, de quien se ha dicho, fue apoyado por el Gobierno pero al final adoptó una decisión completamente contraria a los intereses que se tenía sobre el particular.

Y claro, no faltaron voces que anunciaron que se trataba de una persona afecta a Congresistas de la oposición que por vía del sentido del voto de éste Magistrado, hicieron sentir su voz y con ello lo que será el seguro futuro de las mayorías de la Corte Constitucional en contra del Gobierno.

Sin embargo, bien cabría preguntarse si la discusión hoy sería la misma si no se hubieran dado las conjeturas que se han hecho por la elección del mentado Magistrado en aquel alto tribunal, o el fallo se hubiese dado a tan pocos días de unas decisiones del Congreso que derrotaron contundentemente a la oposición.

Lo cierto es que fallos como éste seguiran dándose y no podemos esperar menos que obstáculos (Justificados o no) frente a las disposiciones que reglamenten la implementación del proceso. Es acá en donde realmente hay que decir sí a la paz, pero dentro del marco de la Constitución, de forma que no debe ser motivo de extrañeza y menos aún, de sorpresa, el que lajusticia trate de limitar algunas facultades que pueden ser excesivas. Como lo he venido diciendo, esto apenas comienza.