Estamos vivos
Ernesto Cabrera Tejada
Lo peor que nos puede pasar es quedarnos pasivos, indiferentes. Nuestro ideal como sociedad ha de ser respetuoso e intenso en intercambio de puntos de vista que eviten una ruptura en la máxima tensión y por el contrario, en última instancia nos brinde el alivio de convivir en paz. ¡Estamos vivos!
Las desbordadas celebraciones que trae el fútbol que ahora respiramos a diario, despierta energías dormidas o aburridas por tanto embeleque que trae el País. ¿Cuántas veces estas movilizaciones futboleras han sido una salvación y cuántas veces una tragedia?
El nacionalismo que despierta la fiesta del gol no debe confundirse con el patriotismo que requiere la firma de la paz. Existe una tendencia a confundir "patria" con "nación", como si fueran sinónimos. Cuando se pone en riesgo la vida o la independencia de una nación, ésta apela al patriotismo. No puede un asunto de nación adormecer un asunto de patria.
En un contenido como este, es la hora del periodismo, del periodismo bueno y de los periodistas serios, no permitir que la abundancia informativa ahogue la necesaria, y de donde se provee que la “crisis” mediática no contextualiza, no debe existir. Los retos para los buenos periodistas están más que en su estilo en su capacidad de seleccionar, investigar y socializar en aprovechamiento de la rica fuente informativa y tecnológica entorno a la nación y a la patria, podemos desprender de algunos apartes hechos por el francés Vincent Peyrègne de (WAN-IFRA), Asociación Mundial de Periódicos y Editores de Diarios, en congreso de prensa en Cartagena.
El país vivo con los goles de James y su combo, no puede dormir en las necesidades de todos. La alegría de una selección que como “nación” golea no puede ser el distractor de lo que como “patria” se requiere. Es el momento de los medios. Que ni siquiera sea esa mínima cantidad de personas que no sabe cómo va su selección; en el caso del proceso del post acuerdo y para el post conflicto somos todos, absolutamente todos y ello constituye una alta exigencia mediática de la mano de los gobiernos.
Estamos vivos, ávidos de buenas nuevas desde una información sensata, responsable, autentica. Que gane la selección de la nación, pero sin embolates gane la sociedad de la patria
