sábado, 11 de julio de 2026
Opinión/ Creado el: 2017-04-05 08:52

Espíritu de servicio con Mocoa

Orlando Parga

Escrito por: Orlando Parga Rivas
 | abril 05 de 2017

Tras la desastrosa avalancha que enluta a Mocoa, Colombia hoy más que nunca está llamada unirse en la solidaridad y al servicio, lejos de mezquindades políticas, religiosas o culturales.

Se trata de valores intrínsecos que distinguen al ser humano en su necesidad del otro o de los otros para realizarse humanamente y progresar social y económicamente, valías que debemos revivir, cultivar y aplicar a lo largo de la vida.

Este tipo de tragedias deben servirnos para entender que no se trata simplemente de entregar favores, ayudas y asistencias en medio de este tipo de dolorosas coyunturas y sentir que hemos cumplido, sino que esta es una tarea diaria, una responsabilidad social como práctica de vida a favor de los menos favorecidos, los que padecen necesidades y sufrimiento, de mantener activo ese sentimiento que convive con nosotros y nos anima a ayudar a los demás sin intención de recibir algo a cambio.

Los pobladores de Mocoa reclaman del país su generosidad y solidaridad en otrora olvidada por gobiernos de turno. Hoy sus habitantes lloran la muerte de sus seres queridos y la pérdida de sus bienes y medios de vida, por lo que requieren de una acción inmediata ante el fenómeno natural que los golpeó y las condiciones extremas por las que han tenido que atravesar.

El Huila y sus gentes, como departamento vecino y hermano del Putumayo, debe asumir un papel protagónico y liderar acciones tendientes a que los mocoanos se sobrepongan a la mayor tragedia de su historia, recuperen rápidamente su vida y se reconstruya la población.  En otrora fuimos los colonizadores de esas tierras.  Nuestros antepasados cuando los caminos eran de trocha llegaron con la fe puesta en Dios, la esperanza de una mejor vida y se establecieron haciendo producir la tierra, construyeron viviendas, iglesias, colegios, centros de salud, subestaciones eléctricas entre otras.

De modo que no debemos ser inferiores a esa raza de opitas que llegaron a esas tierras a colonizar.  Hoy más que nunca debemos sacar de nuestras entrañas ese espíritu precursor. ¿Qué estará pensando el Gobernador del Huila con su equipo y los líderes gremiales? ¿Convocar a sus habitantes y reunir unos cuantos puñados de granos de arroz e irse a tomar la foto para hacer gala de su generosidad?.

Donar es dar y darse. No es quedarme impávido e inconmovible y esperar que en una semana Mocoa ya no sea titular de un periódico o portada de una revista. La magnitud de la tragedia convoca a asumir un papel protagónico en la labor de recuperar esa región, y por qué no a refundar la nacionalidad colombiana en torno a la convivencia, la solidaridad, el respeto, el amor, la bondad, el trabajo, el progreso, el bien común y el interés general.

Dispongámonos a entregarnos a nosotros mismos para trabajar en la reconstrucción del tejido humano de Mocoa afectado por el desastre natural, y el de Colombia resquebrajado por las pugnas políticas que persiguen el poder, el bien particular y el interés individual, pues en realidad lo que necesitan Putumayo y Colombia es entrega desinteresada de sus ciudadanos por el bienestar general.

Felicito al Presidente de la República, Doctor Juan Manuel Santos, por su gesto decidido de enfrentar la crisis de Mocoa a pesar de lo que piensen sus detractores.