Especulación y escasez de alimentos
Editorial
Cuando recorremos los supermercados, proveedoras, la central mayorista de Surabastos y Mercaneiva en busca de alimentos para satisfacer las necesidades de nuestros hogares, nos encontramos con la ingrata sorpresa de que existe un desabastecimiento y una especulación con los precios de algunos productos alimenticios, que empiezan a desequilibrar los presupuestos familiares. Es muy grave la situación que se está presentando en el departamento, por la falta de suministro de víveres producto del paro camionero que completa un mes y que tiene en jaque al sector productivo, por la parálisis del transporte que ha generado pérdidas aproximadas de 800 mil millones de pesos para la economía nacional hasta la fecha.
Así como van las cosas, de acuerdo a las exigencias de la Asociación Nacional de Empresas de Carga por Carretera (Asecarga), no se vislumbra una solución inmediata, por la agudización de las posiciones que se han vuelto imposibles de aceptar por parte del Gobierno Nacional. Cada vez, las peticiones de los voceros del transporte son más intensas y el Estado no encuentra una salida a esta problemática, que está ocasionado una escasez de alimentos en las principales ciudades del país. Además, los precios de los mismos se han multiplicado por cuatro y cinco veces, situación que no se presentaba cuando estaba el fenómeno de El Niño. Igualmente, en los grandes centros de distribución de alimentos perecederos, se empezaron a presentar escasez de productos provocando una especulación que ya se siente en los bolsillos de las familias colombianas que acuden a mercar en las plazas mayoristas. Los sectores más vulnerables de estas regiones están siendo afectados seriamente por los bajos ingresos que poseen y por que no encuentran una pronta salida a este malestar, para hacer rendir el presupuesto económico en cada hogar.
La seguridad alimentaria se encuentra en peligro por los factores detonantes que ha ocasionado el paro camionero. El Gobierno Nacional tiene las suficientes herramientas jurídicas para solucionar esta situación. Se ha dejado coger ventaja del sector transportador; por un lado, por las exigencias que van en contravía del equilibrio financiero de las organizaciones empresariales del país. Y por otro lado, el alto costo de los combustibles que han venido incrementándose paulatinamente, que ha convertido a este en el país de América Latina donde se vende más caro el galón de gasolina y de ACPM. Por otro lado, el desbordado crecimiento del precio de la divisa norteamericana, que en los últimos 18 meses superó el 50% de su valor inicial, provocando el alza de las piezas y partes de los vehículos automotores que transportan bienes, donde se incluyen los alimentos. Otro elemento desestabilizador, está en las altas tasas de interés que elevan los créditos para adquirir dichos vehículos. Esto merece una revisión general de los instrumentos de la política macroeconómica del Gobierno Nacional, para que no se vuelvan a presentar estas protestas gremiales.
