Espacio público para los Neivanos
Por Álvaro Hernando Cardona González
Alguien escribió a esta columna hace poco solicitando apoyo para su candidato de preferencias. Le propusimos nos buscara un candidato que fuera capaz de comprometerse públicamente a combatir contra la ilegalidad. De una afirmó que ese era su amigo de preferencias. Entonces le propusimos que nos mostrara que en efecto lo hace, proponiendo medidas contra el moto-taxi y los vendedores que ocupan ilícitamente el espacio público (le recordamos que existen vendedores ocupando espacio público pero previa concesión o autorización administrativa y eso es legal); por supuesto nuestro lector dijo que ahí sí había problema porque esos son muchos votos perdidos y puede costarle la alcaldía a cualquiera y más a su amigo.
Nos quedó claro. En Neiva si alguien quiere ser alcalde, debe transar con la ilicitud. No hay hoy candidato que desee arreglar de verdad dos de los más graves y acuciosos problemas de la ciudad. Eso se traduce para la ciudad en cuatro años más retrocediendo en competitividad, en ingresos fiscales, en orden y aseo, movilidad y embellecimiento.
Cuando Enrique Peñalosa vuelva a ganar en Bogotá, recuerden por qué millones le votarán. La gente está harta del abandono de las políticas públicas sobre movilidad y seguridad que Jaime Castro, Antanas Mockus y él consolidaron. Políticas y acciones que partieron de desocupar los andenes, calles y plazas, y recuperarlos para las gentes, mejorando los indicadores restantes sin excepción.
El espacio público es el conjunto de áreas vitales para la construcción de ciudad, como patrimonio colectivo y para el desarrollo humano. El espacio público es también un elemento importante de lo que se conoce como el medio ambiente urbano. No cabe duda que las plazas, los parques, las avenidas, los andenes, las alamedas, las zonas de playa y aguas bajas de los ríos que atraviesan una población, entre otras, son integrantes del ámbito donde se desarrollan, bien o mal, las actividades citadinas y sociales del hombre.
Las obras que en Neiva se construyen traen beneficios, nadie lo discute. Pero no ha habido una acción efectiva que detenga, por ahora, que el espacio público siga siendo ocupado sin misericordia robándonos a todos el derecho a disfrutarlo con belleza, seguridad, tranquilidad y mejorando la movilidad. El espacio público debería ser para todos los neivanos y no para pocos, menos únicamente para los que votan por quienes no quieren la ciudad y su gente. A los neivanos no nos están robando, sino nos robaron lo que es nuestro y de todos. Unos pocos usufructúan de lo público y causan un daño inmensurable; pero votan para seguirlo haciendo.
