Entre la opinion y la agresion
Nada más sagrado en una nación que el derecho a libertad de expresión, incluso en el caso de Colombia, la libertad a la crítica y fijar posiciones diferentes, libertad de expresión que tiene un fundamento constitucional art. 20 de nuestra Carta Magna.
Pero este derecho que le asiste a cualquier ciudadano, puede ir hasta donde comienza la dignidad de una persona, suele ocurrir que muchos, amparados en este sagrado derecho, incurren en la humillación y muchas veces en la ridiculización de los demás. Tal vez por esta razón resulta válido y pertinente el llamado del señor Defensor del Pueblo para que en nuestro país se garantice la libertad de expresión pero a la par, se garantice el respeto por las personas.
El pronunciamiento de este alto funcionario, sobre este tema, seguramente como consecuencia de la polémica desatada por los twiters escritos por la representante María Fernanda Cabal. Pero este tema debe ser analizado a profundidad, no puede quedarse en una discusión en la que se plantea si la conducta de la Representante y si su twiter fueron ofensivos o no con la familiar de una víctima del conflicto armado. La discusión debe ir más allá, cuántas personas en Colombia han hecho de las redes sociales una herramienta para la calumnia, la falsedad y la ofensa. Basta con leer los comentarios que cientos de personas identificadas o no, suelen hacer por internet ante cualquier publicación, entrevista, o información presentada por la prensa nacional y regional. Resulta escabroso leer las opiniones de quienes amparados en seudónimos o nombres falsos ‘’dicen estar ejerciendo el derecho de libre expresión´´ .
Resultaría de gran importancia para el país que esta discusión, no se quede solamente en titulares de prensa y que, por el contrario, se convierta en un llamado de atención de las autoridades judiciales para que con la legislación vigente, o buscando las reformas que sean necesarias, garanticen y hagan respetar el derecho de libre expresión pero a la par, sancionen de manera implacable la agresión.
Existe ya un fallo condenatorio a 18 meses de prisión a un ciudadano de Cali, a quien se le comprobó en un proceso penal que sus comentarios fueron calumniosos y denigrantes, este es un pronunciamiento judicial que se convertirá en antecedente para lograr que en Colombia no se pase de la libre expresión a la agresión.
