Entre la moralización y la paz
Amadeo Gonzales Triviño
No era de extrañar que dentro de las políticas oficiales y frente a la desidia de toda administración pública, por arte de magia apareciera una figura denominada COMISION DE MORALIZACION, y ésta hiciera su presentación, dentro del escenario público de la vida del centro del Departamento del Huila, con una concurrencia lamentable y baja participación para dar a conocer las quejas y los hechos que hasta la presente, no han tenido solución o que se constituyen en ese permanente y eterno trasegar de derechos de petición, tutelas, sentencias contradictorias y tantos operativos de nunca acabar.
Con razón un ciudadano me indicaba en horas de la mañana, cómo el ser humano ha pasado del proceso de evolución a un estadio de involución, en el cual, en lugar de crecer y surgir y apoyar y ayudar al otro, se busca destruir, azotar, vilipendiar e ignorar al otro.
Estos procesos de lucha contra la corrupción y de moralización, buscan en su momento, llegar a la racionalización de los actos de la administración pública, en un reto al que nos enfrentamos todos los días, cuando fenómenos como impunidad, injusticia, omisión en el cumplimiento del deber por parte del sector oficial, se suman con los resultados negativos en el desmantelamiento de la delincuencia, para hacernos sentir ese dolor de patria , esa frustración por una democracia de papel, ese decadente y artificioso imperio de la ley, que nunca se cumple, que nunca se vive y que no tenemos esperanzas de conocer o de vivir en este tránsito hacia la eternidad.
Nos rasgamos las vestiduras cuando dentro de los mismos funcionarios que componen dicha comisión de Moralización, se pregona el desconocimiento de los ciudadanos para hacer las imputaciones, por no dar a conocer o no denunciar los hechos que todos conocen y que para ellos, exigen denuncias y más denuncias. Pero qué sentido tiene hoy en día formular una queja, solicitar una investigación o ejercer los controles ciudadanos para el ejercicio de los derechos, si todo es un engaño para saber que se termina afirmando que no se encontró prueba alguna o evidencia de la denuncia presentada oportunamente.
Qué está fallando cuando la administración pública, no tiene dientes para poder digerir como se debe, todos los procesos contractuales o de vigilancia del orden público y de exigir por igual el respeto a las normas y a los controles estatales en la búsqueda de los principios de convivencia y de paz, que son el reiterado y permanente exigir y demandar de los gobernados? cuando ellos, los gobernantes, son los primeros en burlar la ley y adecuarla a sus exigencias personales?
Es esto parte de un retroceso del ser humano. Es todo esto parte de ese desmoronamiento social y colectivo por el cual estamos atravesando en una sociedad que perdió el derrotero de moral, de la ética y de la justicia, y cuando la justicia falla, cuando la justicia no llega, no podrá existir, ni exigirse, ni demandarse una convivencia, una paz o una sociedad igualitaria que respete al otro, y por el contrario ninguna paz será posible, pese a toda la suma de acuerdos que se hagan, se revisen o se reestructuren según el querer de todos los sectores en conflicto.
Aspiramos y exigimos que esa COMISION DE MORALIZACION, nos muestre resultados, nos demuestre efectividad, pero cuando conocemos su conformación y sabemos que son los mismos entes de control, los que se han dejado permear por los fenómenos que han terminado por aflorar en la desinstitucionalización nacional, es cuando perdemos toda esperanza, perdemos la fe, y tenemos que aferrarnos al acaso, al destino ciego que sabemos que llega, pero que no conocemos la forma de presentarse, y solo quedan las víctimas de las denuncias, como esa masacre que ya se anuncia, en otro exterminio que se ve venir luego del Nuevo Acuerdo de Paz, contra los defensores de los derechos humanos y los miembros de los nacientes partidos que surjan del mismo.
