viernes, 03 de abril de 2026
Opinión/ Creado el: 2014-05-31 10:02

Entre la guerra y la paz

Lo peor que nos puede pasar está en el hecho de aceptar que las condiciones políticas han bajado todos los niveles permitidos en las relaciones de poder y de distracción para los electores, que se ha planteado por muchos intelectuales y por la clase politiquera,

Escrito por: Redacción Diario del Huila | mayo 31 de 2014

ese fenómeno de la polarización perversa para vendernos la imagen de que en las próximas elecciones hemos de disputar entre la guerra y la paz, la elección del Presidente de la República.

Y todos, intelectuales, políticos y candidatos se equivocan por completo con los medios de comunicación juntos, y quieren confundirnos y hacernos creer tamaña falsedad, tamaña mentira.

El país vive en la violencia, el país no se ha redimido de todas las formas de corrupción, y hoy en día, ese bien preciado que se llama LIBERTAD, que se arropa de la PAZ como una ilusión y de la ESPERANZA como un sueño, han terminado por ser mancillados y vilipendiados según los intereses partidistas de quienes quieren disputarse el poder mismo. 

La guerra o el conflicto armado que se vive hace más de cincuenta años, no tiene retorno. Los colombianos nos hemos acostumbrado a ella. Los colombianos nos hemos creído con el derecho a llevar ese lastre que la clase política dominante, ha logrado generar como un entorno de vida, con unas instituciones representativas del poder, que amparan la violencia de todos los derechos y que legitiman a diario la impunidad, el crimen y el delito, desde el delito callejero hasta el delito de cuello blanco, pasando por las formas arbitrarias del poder y por el manejo irregular de toda suma de dinero en el tráfico de moneda que ha culminado con el lavado de activos y la legalización de los dineros del narcotráfico.

Y la violencia que se centra en una falsa democracia, es parte de esa guerra que no hemos de terminar nunca, hasta tanto la conciencia social, la forma de ver las cosas y de encarar nuestra realidad, no nos permitan comprender que hemos sido culturizados en un estado de caos y de cosas donde la arbitrariedad, y la fuerza de uno se impone sobre el otro, sin respetar derechos y sin reconocer la posibilidad de disentir o de cuestionar.

Entonces una sociedad en crisis, sin valores, sin ética y sin moral, como la que está en el poder, con un Congreso corrupto, con unos medios de comunicación que viven al vaivén de las exigencias del mercado politiquero, son los síntomas de ese gran mal que nos aqueja, de esa situación que no tendrá con el que gane las elecciones, la más mínima o la más remota opción de depurarse.

Violencia, guerra, impunidad y crimen, son parte de la cruzada que se patrocinan uno y otro candidato, cuando utilizan de estrategia de convicción un lema equivocado, anómalo y contrario a los intereses de la Patria. No seamos cómplices del engaño y de la mentira.

Ningún candidato puede proponer lo que todos estamos buscando, ningún candidato tiene dentro de su palmarés la idoneidad para dirigir los destinos de nuestra patria, y cada uno de ellos, tiene intereses que van en contravía de lo que esperamos. Pretenden perpetuar ese estado de cosas que todos aborrecemos y que todos queremos que cambie. Por eso, el voto en blanco es mí última esperanza, porque no puedo enlodar las esperanzas de muchos colombianos que desconocen el verdadero trasfondo del poder que ha de reinar entre los actuales candidatos quienes viven y sobreviven gracias a ese ir y venir entre la guerra y la paz.