Entre el “Si” y el “No”
Amadeo González Triviño
Cómo no recordar al maestro Otto Morales Benítez, cuando en uno de aquellos intercambios epistolares que se dieron hace once años, me reiteraba su concepto sobre columnas de opinión: “Ese es un ejercicio nobilísimo que nos acerca a los hechos; nos obliga a reflexionar con hondura y responsabilidad, pero con rapidez; nos da muchas perspectivas que, luego, nos sirva para tener movilidad en la escritura literaria”, y más adelante me decía: “Quizás muchas páginas no serán de lo que llaman “actualidad periodística”, pero son parte de las reflexiones sobre la vida cultural universal y nacional”.
Quizá por eso no me he querido ocupar del tema de moda, los Acuerdos de La Habana, y especialmente del Plebiscito. Aspectos que ahora reclaman mi atención cuando hablamos del tema de la renegociación de los acuerdos y especialmente las declaraciones, por una parte, de los magistrados de la Corte Constitucional y por otro, las del señor Presidente, las cuales son por completo diametralmente opuestas.
Le asiste razón al señor Presidente cuando, en forma categórica, ha dicho que los acuerdos no podrán ser revisados, no podrán ser renegociados con los alzados en armas. Esa es su razón y así se diseñó la estrategia para que los convocados, esto es, el pueblo colombiano al participar en el plebiscito, no pudiera hacer precisión sobre los aspectos positivos o negativos de cada uno de los temas debatidos y en los cuales se llevaron cerca de cuatro años de discusión, y en menos de un mes, los colombianos tienen que decir, sí o no. Sin lugar a ninguna otra consideración.
Quiere decir lo anterior que, al no conocerse la opinión de cada uno de los ejes temáticos de dichos acuerdos, es imposible saber qué se debería renegociar, dónde está la inconformidad del elector y por consiguiente, llegamos a advertir que en el evento de resultar triunfante el “no”, el proceso debería empezar de nuevo y esa es la razón para que se advierta de una escalada guerrerista, una amenaza y un uso indebido de dicho acto de expresión popular, por cuanto se contraría lo dicho por la misma Corte Constitucional al condicionar su decisión, ha advertido “la Corte declarará exequible al Artículo 5° bajo el estricto cumplimiento de las siguientes condiciones. Primero, las herramientas previstas en el artículo 5º del PLE se deben dedicar única y exclusivamente a la divulgación veraz e imparcial del Acuerdo Final, y no a la promoción respecto de algunas de las posturas que pueden adoptarse respecto del mismo. En consecuencia, debe abstenerse de usar un lenguaje que incida en la vocación de voto de los electores, así como no le está dado usar un eslogan ni ninguna estrategia de comunicación tendiente a promocionar el voto por el “sí”.
Este condicionamiento, no se ha cumplido.
“Segundo, en aquellos casos que el Gobierno Nacional use los sitios web y las redes sociales para promocionar el Acuerdo Final, debe ser transparente respecto del tipo de información que está publicando, de manera que sea posible distinguir la información veraz e imparcial sobre el Acuerdo Final, de aquella que promueva la opción por el “sí” o el “no”.
Estos apartes de dicha decisión jurisprudencial, en manos del actual gobierno y la manera como se está entregando la información y se está direccionando el resultado, son suficientes para entender la razón de ser de la imposibilidad de renegociar los acuerdos, por cuanto, si se hubiera adoptado por la misma Corte Constitucional, una recomendación sobre la formulación de la pregunta en los ejes temáticos desarrollados en La Habana, otra situación se habría generado, como tenía que ser, ya que es imposible concebir la idea de que el “sí” o el “no”, sean suficientes para entender el querer y la voluntad de los colombianos, en un debate en el que se debe intervenir para “aprobar”, “apoyar”, “convalidar”, o como se quiera, por parte de los ciudadanos, este proceso.
Termino con el maestro Otto Morales Benítez, para recordar cómo me lo recordaba: “Es un momento de escalofriante sacudimiento de la patria”.
