jueves, 16 de julio de 2026
Opinión/ Creado el: 2015-04-26 07:20

Entre aplausos y rechiflas

Por Julio Cesar Triana Quintero

Escrito por: Redacción Diario del Huila | abril 26 de 2015

Se han convertido en noticia nacional de los últimos días, los abucheos y gritos de inconformidad de los que ha sido destinatario el Presidente de la república en algunos actos públicos en los que ha hecho presencia como mandatario de Estado. Es apenas entendible que los colombianos experimentemos ciertos sentimientos de desazón por atroces hechos de la guerrilla y busquemos responsables directos e indirectos; sin embargo, lo que es repudiable y tan repugnante como esos mismos hechos, es que de una situación tan dolorosa y humillante para nuestros militares, se construya un libreto politiquero para hacer  una estrategia proselitista.

Es evidente que los opositores del Gobierno y malquerientes de la paz atacan con vehemencia a Santos, tomando como principal argumento lo ocurrido entre otros casos en aquel suceso lamentable, pero bien vale preguntarse, es que acaso el Gobierno cohonestó con estos actos demenciales?, Cuantas vidas de militares se han entregado en las estrategias militares y sobre todo en la avanzada hecha durante el Gobierno del anterior Presidente de los Colombianos? Y sin hacer de defensor oficioso de Santos, no fue en su paso por el Ministerio de Defensa cuando nos vanagloriábamos de las bajas a la guerrilla con un número igualmente significativo de muertes de militares en aquellas operaciones?.

Resulta fácil hacer populismo expresando solidaridad y amor por algo tan sagrado y admirado en Colombia como lo son nuestras fuerzas militares, pero lo más importante en estos momentos es que los miembros de la fuerza pública y sus familias no caigan en la polarización propia de la política colombiana. Nuestros policías y soldados han sido los principales sacrificados en este absurdo conflicto armado, pues al fin y al cabo son ellos los que han tenido que entregar sus vidas a cambio de defender los bienes y honra del pueblo colombiano, por lo que de entrada deben estar incólumes y marginados de la actividad proselitista ejercida por quienes hacen de la guerra un discurso de campaña.

Sera acaso que quienes gritan y abuchean al Presidente piden guerra sin muertos y que quienes lo aplauden piden paz con impunidad, o será que somos simplemente útiles de algunos medios y líderes políticos para tomar partida a favor en contra de un Gobierno que tiene como principal objetivo la paz.

El enemigo común no es la institucionalidad, es aquel que pide cambios sin estar dispuesto a cambiar, como lo viene demostrando de manera equivocada las Farc.