martes, 14 de julio de 2026
Opinión/ Creado el: 2015-11-15 07:10

Ensillando las bestias…

Aníbal Charry González

Escrito por: Redacción Diario del Huila | noviembre 15 de 2015

Antes de traerlas como se dice en el argot popular. Así está el presidente Santos con el  plebiscito que se supone refrendará los acuerdos de paz, que todavía no se han concretado, y mucho menos las Farc han aceptado como mecanismo de refrendación. Se está literalmente fusilando antes de que llegue la orden con el proceso de paz, convertido en un galimatías, que no se sabe cómo pueda terminar, si es que termina con el bartoleo constitucional y legal del Gobierno y el Congreso nacional.

 Y  es que no se entiende, cómo se toman decisiones unilaterales en un tema tan relevante para el interés colectivo, como escoger imperialmente   el mecanismo del plebiscito para refrendar el acuerdo sobre el fin del conflicto, disminuyendo el umbral para obtener la aprobación ciudadana así sea írrita, comenzando desde ya la campaña por el sí como lo ha hecho el Presidente en la cumbre de gobernadores -que se aplicaría solo si las Farc lo aceptan-, cuando se sabe que no lo van a aceptar, porque estas insisten en la asamblea constituyente, que es el dispositivo correcto para el logro de una paz duradera y no de una paz mentirosa que se quede en el papel cambiando las cosas como en el Gatopardo  para que sigamos igual.

 Se le ha olvidado al presidente Santos que no se trata del sometimiento de las Farc, sino de una negociación entre dos partes con concurrencia de culpas para poner fin al atroz conflicto armado que hemos padecido durante más de 50 años y avanzar hacia la paz, que solo con reformas sustanciales al statu quo se podrán lograr, particularmente a nuestro perverso y contaminado sistema político electoral. No puede ser posible, que sabiendo el Gobierno y el Congreso, que solo existen 3 mecanismos con poder de reforma en nuestra Constitución, se inventen, violándola y sustituyéndola, una comisión especial con facultades constituyentes y legislativas para hacer las  reformas que no aguantarían un examen de constitucionalidad, y menos recortando el número de debates para que tengamos cambios constitucionales y legales exprés, como si ya no tuviéramos suficientemente despedazada la Carta al desgaire con más de 40 reformas.

Si se tuviera verdadera voluntad de paz duradera y no de escritorio para el cacareo mundial, por qué no se tramita un acto legislativo para disminuir el umbral que permita la convocatoria  de una asamblea constituyente que haga las reformas de fondo que requiere el país refrendando de esta forma los acuerdos de paz con participación del pueblo, para lo cual solo restaría el entendimiento entre las partes sobre los puntos que deben ser objeto de reforma como lo establece el artículo 376 de la Constitución, y lo ha aceptado el expresidente Uribe avalando la posición de las Farc, que sería entre otras cosas un verdadero instrumento de reconciliación para lograr la paz cuando existe esta coincidencia entre la izquierda armada y la derecha política para que podamos de verdad derrotar con reformas sustanciales: la inequidad, la violencia, la corrupción y la politiquería, que son los auténticos enemigos de la paz en Colombia.