Enmendar es de sabios
Un juez con función de control de garantías revocó la medida de aseguramiento que pesaba contra Alberto Chávarro y Argemiro Osorio, los dos campesinos de Rivera, Huila, detenidos como presuntos responsable del crimen del educador Manuel Ignacio Reyes.
Desde que se dio la captura, tanto ellos como el pueblo en general alegaron su inocencia, algo inusual que definitivamente puso a pensar a las autoridades.
Pero además sería injusto negar el trabajo del defensor –Justo Toleto- quien en tiempo récord, apenas 20 días, logró demostrar que las pruebas que pesaban en contra de sus clientes no tenían el suficiente peso.
Triste cometer una injusticia de semejante calibre, en el entendido que de llegar a ser declarados culpables podrían haber sido condenados a penas superiores a los 30 años de cárcel, para el caso de uno de ellos que tiene más de 50, sería una cadena perpetua.
¿Cuántos inocentes están detenidos en las hacinadas cárceles de Colombia? La cifra no se conoce, pero sin temor a equivocación podemos decir que muchos. Alberto y Argemiro contaron con la suerte de tener familia, pero además una comunidad que los respaldo. Cuando esto no se tiene, seguramente es fácil esperar una condena.
Estos dos campesinos de Rivera, uno mayordomo y el otro experto en cuidado de caballos, ambos reconocidos trabajadores, siguen vinculados al proceso por el muerte del educador, sin embargo, todo apunta a que saldrán airosos, llevando a sus espaldas la dramática experiencia de haber estado privados de la libertad por un crimen que no cometieron.
Ahora queda el compromiso para las autoridades de resolver el caso, capturando a los verdaderamente responsables del crimen del educador y estableciendo las causas, por duras que sean, que llevaron a los autores intelectuales a pagar por el asesinato de un hombre que durante toda su existencia se dedicó a servir a una comunidad.
Hoy es prudente reconocer el trabajo de la Fiscalía, que en tiempo récord adelanta la investigación, la misma que hoy tiene a un confeso asesino tras las rejas y que supo reconocer y enmendar el error de mantener detenidos a dos inocentes.
La libertad es el bien más preciado del ser humano y ante la duda es preferible dejar libre a un culpable, que mantener preso a un inocente.
