Enfrentamientos entre usuarios y funcionarios en las clínicas y hospitales
A la mayoría de los colombianos nos ha tocado que padecer el calvario de tener que ir al servicio médico de urgencias a las EPS para poder conocer la verdad de la difícil situación de la salud en el país.
Es quizás uno de los problemas difíciles de resolver por parte del Estado porque hasta ahora ninguno le ha querido “meter el diente”. Todos hacen propuestas de reformas pero en últimas sin ir al fondo. Mientras tanto en las salas de urgencias se viven de manera frecuente lo que podríamos denominar campos de batalla entre usuarios y funcionarios de las instituciones encargadas de aseguramiento (EPS) o de las prestadoras del servicio (IPS), privadas o públicas da igual porque las reglas son las mismas.
Qué tristeza que los colombianos en los centros asistenciales tengan que verse enfrentados a funcionarios administrativos para tener que reclamar por la asistencia médica, pues los pacientes antes que recibir atención médica, se ven sometidos a prácticas soterradas e ilegales para evadir su responsabilidad con los pacientes de las EPS. Digo esto porque según las normas ninguna entidad le puede negar a un ciudadano del común la atención en salud. Pero en esas entidades se han vuelto especialistas en evadir su responsabilidad de manera ligera y sin comprometerse para no dar espacio a demandas o tutelas por parte de pacientes o familiares. En Colombia estamos acostumbrados a “hecha la ley”, “hecha la trampa”. En las instituciones prestadoras de salud, los que mandan son los funcionarios administrativos y financieros, son ellos quienes dan las órdenes a las especialistas de la salud, ¡qué paradoja! Desde la visión administrativa y financiera se dirige la salud. Por eso son frecuentes los enfrentamientos en las salas de urgencias de las clínicas y hospitales.
Tuve la oportunidad de ver como en Saludcoop y en el Hospital de Neiva Hernando Moncaleano Perdomo, se enfrentaron los usuarios con los funcionarios, sin que estos últimos puedan hacer más que aguantar los insultos e improperios de las personas que desesperadas y cansadas descargan su ira contra trabajadores inermes, sean médicos, enfermeras, auxiliares administrativos o de celaduría. Los hospitales y clínicas en medio de la aguda crisis que padece la salud, van a requerir de Centros de Atención Inmediata (CAI) en cada centro hospitalario cuando sucedan hechos como estos. Vi como llegaba al hospital un escuadrón de policías motorizados para impedir el enfrentamiento entre usuarios y funcionarios del Hospital de Neiva y evitar tal vez una tragedia que fuera atendida por la misma institución. Es una vergüenza que sucedan estos hechos donde lo que debiera primar es la atención, un buen servicio y de los usuarios: confianza y respeto al personal y a las instituciones de salud.
El problema es de tal magnitud que la reforma que propuso el Gobierno Nacional no resuelve el problema de fondo y la solución seguramente vendría cuando los ciudadanos del común, usuarios y actores de la salud protesten como lo hacen los campesinos, indígenas o las llamadas dignidades. Hace falta que la academia, los sindicatos, los gremios comencemos a despertar de lo contrario los conflictos serán más graves.
