martes, 14 de julio de 2026
Opinión/ Creado el: 2015-11-12 08:45

Enemigos de la vida

Alfonso Vélez Jaramillo

Escrito por: Redacción Diario del Huila | noviembre 12 de 2015

Insólito que la Procuraduría, ni la Fiscalía no se hayan pronunciado hasta ahora sobre los constantes atentados contra la naturaleza en el Huila, en los que me atrevo a decirlo, hay funcionarios de la Corporación Autónoma Regional del Alto Magdalena, CAM, y otras dependencias públicas, involucrados por acción o por omisión.

La tasa se rebozó luego de que se conociera la tala de numerosos árboles en un lote ribereño en el río Las ceibas, lugar en el que se planea construir un complejo habitacional, sin tener en cuenta muchos factores que van en contra de la naturaleza, el medio ambiente y, que este hecho puede constituirse  en un delito ecológico.

El código penal colombiano lo define de manera clara en su capítulo “De los delitos contra los recursos naturales y el medio ambiente”, lo que significa que quien atente, entre otros,  con la instalación de vertederos ilegales, los espacios naturales protegidos, el tráfico ilegal de especies y otra formas contra los recursos naturales o, como en este caso, contra la tala indiscriminada de árboles, podría ser investigado y hasta condenado por esta causa.

Sin embargo la gente no siente temor, precisamente por la laxitud de las autoridades en su manera de actuar. No me cabe duda de que hay funcionarios involucrados que expiden un permiso para talar determinado número de árboles y “por debajo de cuerda” están disfrazando la falsa legalidad de este procedimiento.

Casi siempre que ocurre un hecho similar aparece el  dueño del predio exhibiendo su permiso y más tarde se establece que el permiso es para un número menor y en zonas con características muy diferentes.

De manera misteriosa, hasta el momento no se conoce algún proceso penal, fiscal, administrativo o disciplinario contra los particulares o funcionarios que mediante prácticas non santas están acabando con los recursos naturales en el entorno de Neiva y el Huila, sin control y, lo más grave, con la colaboración de agentes del Estado.

Es cierto, este arboricidio acabó  con el hábitat de cientos de animales, se afecto  la temperatura de la zona y como si fuera poco se violentaron los propósitos del municipio de Neiva de mejorar el entorno con la construcción del parque ronda Río las Ceibas.

No me explico porque se permite la tala de bosque en inmediaciones del rio Las ceibas, si  no hace muchos años a unos doscientos metros abajo del lugar de los hechos ordenaron suspender definitivamente la construcción del edificio de apartamentos Los Andaquíes, porque estaba en zona de alto riesgo y de reserva ambiental, como cambian las posturas, ¿o las mañas de los funcionarios?

Ayer escuchaba con insistencia en la radio nacional de manera pomposa que en el Huila hay 18 mil árboles resguardados, noticia que contrasta con esta triste realidad, mientras el municipio adquiere predios para proteger el rio Las ceibas aguas arriba, aguas abajo los enemigos del medio ambiente hacen de las suyas y no hay nadie quien se los impida.  

Cuantos humedales han acabado con el propósito de seguir construyendo y así se publique y se haga ruido en los medios, esta actividad sigue como si nada su hubiera pasado.  

Precisamente el delito ecológico comenzó a tener connotación en el Huila y Colombia, gracias a las investigaciones aparecidas en un libro del jurista paisano Yesid Ramírez Bastidas, a la postre Presidente de la Corte Suprema de Justicia, quien hace alusión a todos estos hechos, que parecen que no tuvieran dolientes.

Igualmente se hace necesario que a la policía se le dote de las herramientas correspondientes para atender esta clase de denuncias sobre todo los fines de semana, que es cuando los infractores aparecen porque no hay quien los ronde.