martes, 14 de julio de 2026
Opinión/ Creado el: 2015-11-09 08:16

Enemigos de la ecología

Marco Fidel Yukumá

Escrito por: Redacción Diario del Huila | noviembre 09 de 2015

En esta esquina

La tala de un bosque sobre la margen derecha del río de las Ceibas, conformado por árboles centenarios como Iguá, samanes y otras especies irrecuperables a solo metros del puente Pastrana, ha pasado desapercibida por los neivanos, unos muy pocos defensores del medio ambiente de la ciudad han reaccionado tímidamente, cosa que causa horror y rabia.

Con el consentimiento de la CAM y demás autoridades ambientales de la ciudad se ha permitido otro desastre ecológico en pleno corazón de la capital huilense, con el asombro de muy pocos y con la indiferencia de la gran mayoría que no se compadece de la muy estropeada ecología neivana que sufre embates de los urbanizadores con la complicidad de las autoridades, todos los días.

Las iguanas que tenían como hábitat este bosque, fueron desalojadas violentamente, incluso algunas resultaron física y desconsideradamente afectadas, y hoy permanecen en la universidad surcolombiana hacinadas porque quienes como la CAM que tienen el deber de protegerlas no les importa su suerte, para ellos lo importante es cumplirle a los urbanizadores, quedar bien con quienes creen que una ciudad es importante en la medida en que construye edificios, levanta muros y hace espectáculo con la arena y el cemento. Con esta filosofía actúan en la Secretaría del Medio Ambiente, en planeación y demás. La ciudad del aire, del agua, de los árboles, las zonas verdes y las flores que embellecen y generan oxígeno, no les importa. Parece que el poder en Neiva genera no solo ignorancia sino amnesia.

Además de la tragedia que le causó a las iguanas, este desastre ecológico provocado por la CAM y demás autoridades, no se conoce la suerte de miles de especies de aves que vivían y se reprodujeron durante años en las copas de estos árboles que difícilmente no se van a reemplazar. Un Iguá o un Samán, necesitan como mínimo 20 años para crecer y tomar forma, según lo han advertido expertos que hoy no entienden, cómo en una ciudad calurosa como Neiva, se permite la destrucción de un bosque con características primarias para dar paso irresponsable a un monumento al cemento y al ladrillo.

Cuando un importante empresario de Neiva asombrado por el desastre averiguó con el autor de la tala, le contestó que no sabía la importancia de esos palos. Qué pena dijo, hecho que deja en claro que la burocracia de la CAM y demás entidades ni siquiera hacen un mínimo acompañamiento a quienes les autorizan la destrucción de estas zonas, que debían ser preservadas con celo y con aprecio. Les permiten que destruyan a su manera sin advertir que cada vez que se derriba un árbol hay un obligado desarraigo de especies que son trascendentales en el desarrollo sostenible, y que por lo tanto, deben cumplirse elementales protocolos para que el estropicio no provoque tanta desolación.

A la desidia de la CAM, uno de los fortines más apetecidos por los políticos de la región ya estamos acostumbrados los huilenses, ya sabemos que el medio ambiente de la región no le quita el sueño a ninguno de sus funcionarios, pero lo que si preocupa es el silencio de la gente, la indiferencia de los neivanos, la calma, el beneplácito.