En Neiva ningún candidato es manco
Por Edgar Artunduaga
Las campañas políticas apenas se están perfilando y será en julio –cuando entren en tierra derecha- que pesaremos el músculo de cada quien. Y no hablo de “musculito”, Roberto Escobar, quien siempre se lanza para vender de inmediato su poca credibilidad política.
Ninguno es manco. Todos están trabajando, con capital propio o chequera prestada. Los cuatro más destacados hacen cuentas alegres acerca de su triunfo.
Rodrigo Lara Sánchez se siente fuerte por su trabajo de más de cuatro años, su prestigio de buen médico y su carisma. Le ayuda mucho el odio de su hermano medio y su independencia de la politiquería regional.
Tiene en su contra el desgaste de tanto tiempo en campaña, y la falta de una maquinaria electoral, sin saber de qué tamaño es su bolsa económica. Sus adversarios le atribuyen amistades políticas que nada suman (viejos amigos del padre Escandón).
Gorky Muñoz ha venido creciendo de manera palpable, al punto que muchos piensan que ya igualó a Lara o lo sobrepasó. Con desparpajo va caminando por el sendero amplio de quien conoce que la política de hoy se hace con todas las herramientas posibles, sin melindres.
Quienes le apuestan a su derrota le vaticinan escándalos y cárcel por sus planes de vivienda, pero Muñoz –suave y paciente- sigue explicando las bondades de lo que considera su trabajo social honesto.
Faiber Hoyos es la carta de Pedro Suárez y la alcaldesa Madeleine. Se impuso en el corazón de los dos y derrotó a quienes competían por su bendición. También logró ser consagrado por la U, aunque no compacta.
Hoyos piensa que en julio estará mano a mano con Lara o con Gorky. Otros piensan que se habrá desinflado por falta de materia, no sé si prima o gris. Dejémolo en materia.
El caso de Germán Alberto Bahamón es interesante. Apenas lleva unos meses en Neiva y pocas semanas en la política y ya aparece de cuarto en todas las encuestas (sólo hay cuatro candidatos).
Germán Alberto es un primor, dicen las señoras; pintoso opinan las señoritas; y otras quisieran que buen mozo, pero el hombre se mantiene firme en la casa.
Ostenta títulos, experiencia administrativa, carga académica, juventud y simpatía. Pero le falta la marrulla política. Si no se produce un milagro (y gana contra todos los pronósticos) habrá hecho –en esta campaña- el bachillerato.
-Algo más: Alejandro Serna anda de fiesta porque tiene una buena palanca, la de Aurelio Navarro, gerente de EPN. Lo acaban de nombrar asesor eléctrico del alcalde de Neiva. Que siga la juerga.
