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Opinión/ Creado el: 2016-02-17 09:03

En memoria de Carlos Vargas Villalba

Delimiro Moreno

Escrito por: Redacción Diario del Huila | febrero 17 de 2016

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Hace hoy 38 años –el 17 de febrero de 1978-murió en Bogotá, donde se hallaba en cumplimiento de sus deberes como gobernador del Huila, el abogado Carlos Vargas Villalba, quien se había posesionado del cargo el 29 de abril de 1977, nombrado por el presidente Alfonso López Michelsen para suceder en él  a su amigo y jefe  político Jaime  Ucrós García, quien renunció para aspirar de nuevo al Congreso, su “habitat” político natural.

Era Vargas Villalba un campoalegruno raizal, nacido el 7 de marzo de 1931, estudioso, serio, pero simpático, de buenos amigos, y un excelente miembro de familia que  formó una ejemplar con Rebeca Ramos de Vargas, unión de la que son fruto distinguidos miembros de  la sociedad.

Adelantó sus estudios de primaria en su pueblo natal en su escuela Central  de Varones; hizo su bachillerato en el Colegio Nacional Santa Librada de Neiva y  se formó como abogado en la Universidad Nacional de Bogotá. Siguió especializaciones en derecho penal y laboral, y se distinguió luego como profesor universitario. Desde su fundación se adhirió al Movimiento Revolucionario Liberal, MRL, la primera formación política contestataria del  Frente  Nacional (1957-1974), el  expediente político de  las clases dirigentes colombianas para tratar de superar la violencia desatada en 1947, cuyas secuelas aún sufrimos.

Acaudillado nacionalmente por Alfonso López Michelsen y en el Departamento por su amigo Jaime  Ucrós García, el MRL lo tuvo  desde los primeros momentos como uno de sus más fervientes líderes regionales y en esa calidad fue elegido por el Huila Representante a la Cámara para el periodo 1966-1968, curul que ocupó con lujo de competencia. Nombrado en 1976 por el presidente López Michelsen viceministro de  Justicia, el 17 de noviembre de ese año ocupó interinamente el despacho como titular. El 20 de abril de  1977 fue nombrado Gobernador del Huila, cargo que desempeñó hasta  su muerte el 17 de febrero de 1978, como ya vimos.

En los escasos 9 meses  y 21 días que estuvo al frente de  la Gobernación adelantó una eficiente tarea administrativa,  aceleró la construcción  de  los escenarios para  la realización de los IX  Juegos Atléticos Nacionales que se celebrarían en 1980; inició la empresa de distribución domiciliaria de gas (actual Alcanos); impulsó el Cooperativismo en especial una Central de Comercialización de Alimentos  para luchar contra el alto costo de ellos; construyó, con  el apoyo de su esposa, quien dirigía en el Departamento la seccional  de Cooperativas, el  parque  La  Rebeca; apoyó al Alcalde Guillermo Liévano Rodríguez en su programa  de peatonización  de  la carrera 5ª., que culminó con éxito; llevó la acción del gobierno departamental, a la mayoría de  los municipios del Huila en muchos de los cuales se le recuerda por alguna  obra en su beneficio, y mantuvo la paz política entre los diversos partidos y movimientos que reconocieron todos  su imparcialidad y talante democrático, justo y tolerante con todas las ideas.

 Un busto suyo, obra maestra de  Miguel Sopó, fue  inaugurado por su alcalde Guillermo Liévano Rodríguez el  24 de mayo de 1978 en una de sus obras realizadas con más fervor: la peatonalización la carrera 5ª., frente a la Alcaldía, en justo homenaje a su memoria, pero fue retirado de allí por la envidia de  una alcaldesa que quiso así  desconocer su obra para exaltar  la suya, y lo envió a un depósito de materiales  de donde fue rescatado por la Academia Huilense de  Historia donde  hoy reposa. 

Un hombre bueno y un gobernante justo y eficaz que el Huila recuerda con agradecimiento y cariño.