En memoria de Carlos Vargas Villalba
Delimiro Moreno
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Hace hoy 38 años –el 17 de febrero de 1978-murió en Bogotá, donde se hallaba en cumplimiento de sus deberes como gobernador del Huila, el abogado Carlos Vargas Villalba, quien se había posesionado del cargo el 29 de abril de 1977, nombrado por el presidente Alfonso López Michelsen para suceder en él a su amigo y jefe político Jaime Ucrós García, quien renunció para aspirar de nuevo al Congreso, su “habitat” político natural.
Era Vargas Villalba un campoalegruno raizal, nacido el 7 de marzo de 1931, estudioso, serio, pero simpático, de buenos amigos, y un excelente miembro de familia que formó una ejemplar con Rebeca Ramos de Vargas, unión de la que son fruto distinguidos miembros de la sociedad.
Adelantó sus estudios de primaria en su pueblo natal en su escuela Central de Varones; hizo su bachillerato en el Colegio Nacional Santa Librada de Neiva y se formó como abogado en la Universidad Nacional de Bogotá. Siguió especializaciones en derecho penal y laboral, y se distinguió luego como profesor universitario. Desde su fundación se adhirió al Movimiento Revolucionario Liberal, MRL, la primera formación política contestataria del Frente Nacional (1957-1974), el expediente político de las clases dirigentes colombianas para tratar de superar la violencia desatada en 1947, cuyas secuelas aún sufrimos.
Acaudillado nacionalmente por Alfonso López Michelsen y en el Departamento por su amigo Jaime Ucrós García, el MRL lo tuvo desde los primeros momentos como uno de sus más fervientes líderes regionales y en esa calidad fue elegido por el Huila Representante a la Cámara para el periodo 1966-1968, curul que ocupó con lujo de competencia. Nombrado en 1976 por el presidente López Michelsen viceministro de Justicia, el 17 de noviembre de ese año ocupó interinamente el despacho como titular. El 20 de abril de 1977 fue nombrado Gobernador del Huila, cargo que desempeñó hasta su muerte el 17 de febrero de 1978, como ya vimos.
En los escasos 9 meses y 21 días que estuvo al frente de la Gobernación adelantó una eficiente tarea administrativa, aceleró la construcción de los escenarios para la realización de los IX Juegos Atléticos Nacionales que se celebrarían en 1980; inició la empresa de distribución domiciliaria de gas (actual Alcanos); impulsó el Cooperativismo en especial una Central de Comercialización de Alimentos para luchar contra el alto costo de ellos; construyó, con el apoyo de su esposa, quien dirigía en el Departamento la seccional de Cooperativas, el parque La Rebeca; apoyó al Alcalde Guillermo Liévano Rodríguez en su programa de peatonización de la carrera 5ª., que culminó con éxito; llevó la acción del gobierno departamental, a la mayoría de los municipios del Huila en muchos de los cuales se le recuerda por alguna obra en su beneficio, y mantuvo la paz política entre los diversos partidos y movimientos que reconocieron todos su imparcialidad y talante democrático, justo y tolerante con todas las ideas.
Un busto suyo, obra maestra de Miguel Sopó, fue inaugurado por su alcalde Guillermo Liévano Rodríguez el 24 de mayo de 1978 en una de sus obras realizadas con más fervor: la peatonalización la carrera 5ª., frente a la Alcaldía, en justo homenaje a su memoria, pero fue retirado de allí por la envidia de una alcaldesa que quiso así desconocer su obra para exaltar la suya, y lo envió a un depósito de materiales de donde fue rescatado por la Academia Huilense de Historia donde hoy reposa.
Un hombre bueno y un gobernante justo y eficaz que el Huila recuerda con agradecimiento y cariño.
