En manos de la delincuencia
En esas siniestras manos estamos literalmente en Colombia en todas sus manifestaciones.
Delincuencia de cuello blanco y negro, bandas criminales de todo pelaje, incluidas las de la política que son las que más estragos causan, verbigracia los carteles de la contratación pública. En suma convertidos en una sola mafia donde se delinque impunemente porque no existen políticas de nada, salvo la de asaltar sistemáticamente el presupuesto público, de la mano de un Estado cómplice que no tiene dientes para defenderse y con un sistema penal estimulante de la delincuencia.
En materia de seguridad ciudadana, la política es de sálvese quien pueda, al punto de que va ganando terreno la justicia privada ante la inoperancia de la justicia pública respecto de los llamados delitos menores que son los que más agobian a la gente del común que se encuentra presa en sus casas porque ya no puede ni salir con nada de valor, mientras los delincuentes se encuentran en las calles, ora porque no los pueden judicializar, o porque los sacan de las cárceles para resolver el hacinamiento carcelario, que es lo que hemos hecho sempiternamente carentes de política criminal en este país de criminales.
Las cifras de la inoperancia estatal para meter en cintura la delincuencia son escalofriantes. Ya lo publicó la revista SEMANA. De 80.000 detenidos por los delitos que más afectan al ciudadano de a pie, solo el 15 por ciento va a la cárcel, no obstante haber sido capturados en flagrancia. Así cómo diablos nos vamos a quitar de encima los delincuentes que asaltan y atracan cotidianamente, pues no importa que hayan sido capturados miles de veces, porque una reciente ley resolvió que así capturaran en flagrancia todos los días a un mismo delincuente, este todos los días estará en la calle muerto de la risa y delinquiendo, burlándose además de la Policía haciendo el signo de la victoria como ha ocurrido aquí en Neiva, sabedor de que en este país la justicia es rey de burlas.
No entiendo como el exalcalde de Nueva York Rudolph Giuliani, vino a decirnos que la seguridad en Colombia es una historia de éxito con esos niveles de impunidad, haciendo recomendaciones de Perogrullo que nosotros no estamos en condiciones de aplicar como la de meter a los delincuentes menores a las cárceles y no dejarlos salir de ellas para que no sigan atracando. Mientras en los Estados Unidos que pretendemos emular en materia de sistema penal, cuando alguien cometía el tercer crimen lo metían preso por muchos años, aquí en Macondo si es capturado16 veces como un tal alias “Cachetes”, lo premian con la libertad, y por eso tenemos los delincuentes en las calles cometiendo delitos menores, no importa que tengan que cometer mayores como el asesinato para robarse un celular y no pueden meterse a la cárcel por cuenta de la irresponsabilidad del Estado en materia de política criminal. No sería raro que hubiesen atracado a Giulani cuando nos hacía recomendaciones en materia de seguridad.
