En esta esquina: Las mentiras de Lucio Rubio
Por Marco Fidel Yukumá
A Lucio Rubio, gerente de EMGESA, lo conocimos en el Huila diciendo mentiras, y diciéndole mentiras a los huilenses en un afán desesperado por conseguir la licencia para la construcción del Quimbo. Este hombre sin hígado para mentir no tuvo ningún problema, incluso, para engañar a las autoridades de la región.
En la mente del doctor Lucio no cabe el remordimiento, porque ha terminado la obra, y sigue diciendo mentiras como el primer día, como si no tuviera vergüenza, aunque ya los huilenses tienen claro que si no tuvo compasión con los afectados, los peces del Magdalena, el bosque, las vías y los cementerios arqueológicos que ordenó destruir, la vergüenza es lo que menos le interesa.
Algunas de las mentiras del alto ejecutivo de EMGESA, quedarán para la historia, y las dijo y las sigue diciendo sin sonrojarse. No tuvo la mínima cautela en engañar a la autoridad ambiental de la región y al propio gobernador, iniciando el llenado de su represa a sus espaldas y aprovechando que los huilenses celebraban sus fiestas de San Juan y San Pedro. Fue tan de mala fe, que esperó que el gobernador Carlos Mauricio Iriarte, estuviera ocupado para ordenar el llenado, cuando se había comprometido con el Comité de Llenado que esta decisión se socializaría con todos los integrantes de este organismo. Les jugó sucio, actuó como decimos en el Huila, a traición, por la espalda.
¿Por qué tenía que actuar a espaldas de las autoridades del departamento? ¿Por qué tenía que aprovechar que todo el mundo estaba cerrando las fiestas? porque sabía que no obraba bien, porque sabía que era el momento ideal para jugar sucio, el momento ideal para montar su patraña, amparado en la orden de la ANLA que también se impartió a espaldas de todo el mundo. Lo que dijeron esta semana, empresarios, autoridades de la región, ambientalistas y líderes gremiales, es que es muy sospechosa la actitud de la ANLA, y piden que se investigue porque creen que allí hay complicidad y algo muy raro.
El señor Lucio Rubio, dijo mentiras desde el primer día, le dijo a la comunidad del Agrado y de todos los municipios afectados que la capilla de San José de Belén, se trasladaría intacta y cumplió su mentira porque inició el llenado y no le importa que este patrimonio de la cultura nacional se ahogue, ¡mentiroso! Dijo que no habría mortandad de peces y ya no le queda uno solo al río, que las viviendas construidas para reubicar a los despojados de las tierras quedarían muy bien hechas, y hoy La CAM le ha advertido que no autorizará numerosas casas porque el estudio de suelos está muy mal hecho.
Mintió cuando les hizo creer a las autoridades que retiraría miles y miles de árboles del vaso de la represa antes del llenado, y le pareció fácil volver a jugar con su palabra, ordenando la operación sin cumplir con este trascendental requisito que puede desencadenar una tragedia ambiental sin precedentes porque las consecuencias serán mortales, según lo advierten investigadores y ambientalistas internacionales que fueron consultados sobre el tema. Pero no solamente preocupan las mentiras de Lucio Rubio, también preocupa y da grima el estruendoso silencio de los congresistas del departamento, y la indiferencia de toda la clase política de la región. Recuérdese que Miller Dussán denunció antes de iniciar la obra que todos los congresistas de Huila, de la época recibieron prebendas de EMGESA, para que no se opusieran a la licencia, y nadie dijo nada.
