En esta esquina: La tragedia de los ganaderos huilenses
Por Marco Fidel Yukumá
El gremio ganadero del Huila tiene muy claro que la venta de la leche ya no es negocio para ellos. La informalidad, el juego sucio, o la denominada competencia desleal los tiene fuera de combate en esta área de los lácteos, que debería ser una prelación para los productores, como en el pasado, y antes de que aparecieran muchos vivos que se apoderaron de ese mercado sin importarles la calidad del producto que hoy día para algunos mayoristas no significa nada.
Pero no es solamente la leche, los ganaderos también han perdido en gran parte el comercio de la carne, que ahora a raíz del cierre de varios mataderos en los municipios se ha convertido en otro negocio en el que ganan solamente quienes ejercen el abigeato y ganan plata sin pagar impuestos, vendiendo carne en mal estado y sin las mínimas condiciones de higiene, poniendo en riesgo a miles y miles de consumidores.
Hay en el mercado de Neiva y de otros municipios leche de mala calidad y peligrosa para el consumo, sobre todo de los niños, que en algunos casos tienen que tomar una especie de suero que grandes comercializadores que se precian de tener la verdad, han masificado con la complicidad de las autoridades un producto peligroso, poniendo en riesgo la salud de los consumidores y sobre todo, de los infantes porque fue en algunos restaurantes escolares donde se impuso esta práctica ilegal.
Los ganaderos del Huila no solamente han perdido el negocio de la carne y de la leche. Están muy asustados porque el abigeato, un viejo delito en la región ha alcanzado dimensiones desproporcionales, según la denuncia que ha formulado en todos los medios del departamento la presidente del Comité de Ganaderos del Huila Luceny Muñoz. Ha dicho que frente a ese hecho ya hay zonas de producción como el occidente, donde las pérdidas son incalculables y tienen al borde de la quiebra a los dueños de hatos.
Advierte también la dirigente gremial que prácticamente todos los productores de La Plata, Paicol, Tesalia, Argentina, zona que concentra la mayor producción, viven bajo el imperio de las amenazas, bajo el miedo de la presión de los grupos armados ilegales que han dado muestras claras de su poder y su capacidad de intimidación. “Los ganaderos del occidentes están muy asustados” denunció hace pocos días la ejecutiva Luceny Muñoz.
Las autoridades le han dicho que deben denunciar, que deben llevar casos concretos ante la justicia, pero nadie sabe lo de nadie. Los ganaderos tienen miedo denunciar porque ya han sido víctimas del secuestro y las otras violencias que se han tomado esa zona del departamento. No denuncian porque están asustados y en medio del susto no creen en nada ni en nadie. Muchos de los ganaderos del occidente ya perdieron toda credibilidad en el proceso de paz como miles y miles de colombianos que mientras el gobierno aplaude los diálogos en la Habana, padecen las más crudas secuelas de la violencia y los rigores de la guerra. La paz es urgente, pero debe tener lógica.
Advierten los ganaderos del occidente que padecen un marcado descuido por parte de este gobierno que prefiere y consciente a EMGESA que ha destruido los puentes y las vías dejando la zona incomunicada y con pérdidas millonarias que nadie va a pagar. Por eso han perdido la fe y no le creen a nadie.
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