En esta esquina: Demora sospechosa
Por Marco Fidel Yukumá
Si los árboles que derribó en pleno corazón de Neiva la constructora NIO, hubiesen sido talados por un ciudadano cualquiera, estoy seguro que la CAM ya habría puesto el grito en el cielo y no habría dudado un solo segundo en aplicarle sanciones ejemplares, y hacer ruido para que todo el mundo se percatara de la efectividad en el ejercicio de la autoridad ambiental.
Y ¿qué tal que el responsable de la destrucción y también tala de la cabecera de la quebrada La Cucaracha por parte de otro millonario constructor, hubiese sido un humilde campesino sin influencias, y para realizar allí un cultivo de plátano? Ya estaría no solamente sancionado sino calificado como un detractor y enemigo de la naturaleza, enemigo de la ciudad y responsable del desastre.
La CAM vive pendiente y no le perdona al propietario desprevenido de una vivienda que decide podar el árbol que ha sembrado en busca de sombra o embellecimiento, y que por razones de prevención corta una rama o lo derriba porque se ha convertido en un riesgo en la vecindad, para sancionarlo con rigurosidad, pero cuando se trata de los grandes deforestadores, y que son los mismos constructores que invierten 400.000 millones de pesos en sus proyectos, no pasa nada.
Ya hace más de un mes que los ambientalistas, los estudiantes, los defensores de los recursos naturales se despertaron con dos grandes afectaciones, una cerca al éxito donde se produjo la tala de más de 50 árboles, y a solo metros de allí se deforestó sin ningún escrúpulo la cabecera de la quebrada La Cucaracha y no ha pasado nada. La CAM está callada, los funcionarios que tienen esa responsabilidad argumentan que se está adelantando una exhaustiva investigación para verificar el eventual daño.
No creo que se requiera investigar tanto tiempo, un delito tan evidente. La tala de todos estos árboles solamente necesita de una visita de verificación, fotografías con las evidencias y nada más, pero se están tomando todo el tiempo, parece que mientras a quienes les duele estos destrozos se olvidan del desastre y entonces, abusar de la memoria para que todo quede así, como ha ocurrido con los humedales de la ciudad. La CAM permitió que los urbanizadores los destruyeran, y hoy se defiende con el pretexto de que estos emporios naturales no fueron nunca humedales.
La CAM, protege y consciente a los urbanizadores, les ofrece todas las garantías, como si fuera una entidad creada para promover y facilitar el desarrollo de proyectos destructores del medio ambiente, la defensa de los ríos, las quebradas, los humedales, los árboles y lo poco que queda le toca a la comunidad, porque la máxima autoridad que debe ejercer la CAM, desde su creación tiene muy claros otros intereses, menos la custodia del medio ambiente. No se sabe por qué tanto recelo para aplicar sanciones a estas empresas, responsables del desastre, la autoridad ambiental parece intimidada, genuflexa ante los urbanizadores que no tienen ningún escrúpulo en destruir los recursos naturales, justamente porque saben que no hay quien lo evite, aparte de las comunidades y ambientalistas que libran una lucha muy desigual, porque al frente tienen a quienes saben hacer muy buen uso del poder y de la misma ley.
Marfy16@outlook.es
