En cuerpo ajeno
Por Alfonso Vélez Jaramillo
Aunque quieran minimizar o tapar el impacto causado por el escándalo de la Caja de Comfamiliar del Huila, su recuperación será un asunto muy difícil si el Consejo Directivo no renuncia, para permitir la transparencia de la investigación.
No se puede tapar con las dos manos, ni es un proceso que vamos a olvidar de la noche a la mañana. La sociedad huilense esta enardecida y cada día toma más fuerza la exigencia de sus renuncias, señores.
Mientras el Consejo Directivo en sendos comunicados oficiales lamenta la situación jurídica, exalta el trabajo del director Ariza Quintero y asegura que seguirá sus políticas, y algunos empleados y familiares aseguran que es una persecución, hay gente que dice lo contrario.
Y no cualquiera lo dice, un grupo grande de dirigentes gremiales, cooperativistas y destacados empresarios, se unieron para solicitar la renuncia al Consejo Directivo y al Fiscal, como lo hice la semana pasada en esta columna.
Eso no es nada, conocí el texto de un documento firmado por más de cinco mil personas pidiéndole al Presidente Juan Manuel Santos, que el Gobierno intervenga a Comfamiliar para que pueda realizarse una nueva Asamblea de Patrones y trabajadores independientes y sindicalizados con el fin de elegir un nuevo Consejo.
Recuerden que el ex director ejecutivo Armando Ariza Quintero, está en la cárcel junto a otras personas, a quienes la Fiscalía les imputó los cargos por interés indebido en la celebración de contratos, peculado por apropiación en beneficio de terceros; enriquecimiento ilícito de particulares y falsedad ideológica en documento público.
Incrédulo le pregunte a Mario Montes, Director de la Unidad Anticorrupción, quien además advirtió que en forma separada se tramitan otros dos procesos: Uno de extinción de dominio y otro por lavado de activos.
Llama poderosamente la atención que mientras Comfamiliar Huila pregona su eslogan “Más felicidad”, más parece que ésta tranquilidad y comodidad, le llega solo a los familiares y amigos de Ariza, quienes ocupan los cargos más importantes de esa entidad, lo que permitirá administrar en cuerpo ajeno.
En el Huila muy pocos se atrevieron a denunciar que Astrid Quintero, Coordinadora Regional de la IPS Comfamiliar es prima de Armando Ariza; John Jairo Hernández, Administrador del Gimnasio Cámbulos, es su hermano de crianza; Natalí Acosta Farfán, que se desempeñaba como Coordinadora del programa de Restaurantes Escolares, es sobrina de su esposa Cristina Farfán; Olga Farfán, vinculada al programa Adulto Mayor de la UIS Norte, también es hermana de su esposa; Javier Callejas Ariza, Coordinador de Compras del Hipermercado, es su sobrino; Carolina Quimbayo, funcionaria de tesorería es cuñada de su hermano Jorge; Héctor Daniel Bustos, Abogado del Área de Contratación, es el esposo de una prima de Armando Ariza; Claudia Rocío Salomón Ariza, Jefe de Recursos Humanos y ahora Coordinadora del Proceso Administrativo, también es prima de Armando Ariza; Que Franco Arturo Ibarra, miembro principal de Consejo Directivo, en representación de los trabajadores no sindicalizados es el esposo de Diana Quintero, Coordinadora Regional de la IPS y prima de Armando Ariza; Humberto Novoa, uno de los más antiguos integrantes del Consejo Directivo, el sindicato de trabajadores lo acusa de ser el contratista de las telas para la dotación administrativa de todos los trabajadores de Comfamiliar, que ocupa más de 2.300 personas, y muchas otras relaciones que no caben hoy en esta columna, y eso no es nada cuando alguno se retira o se pensiona el cargo lo hereda un hijo, y tanto profesional desocupado y buscando trabajo.
