En busca de un cambio en las ciudades.
En el planeta tierra convivimos un número aproximado de 7.000 millones de habitantes que han generado un agotamiento excesivo de los recursos naturales y se espera que en 30 años esta cifra sea duplicada con el agravante que la mayor concertación se presentara en los centros urbanos.
Por ello debemos apostarle a un trasformación social fundamentada en una buena formulación de los planes de ordenamiento y los planes de desarrollo. Así se demostró en las diferentes conferencias y diálogos realizados con ocasión del séptimo Foro Mundial Urbano realizado en la ciudad de Medellín, si bien es cierto casi siempre la comunidad se preocupa por el estado de sus calles, la seguridad, salud y buenos servicios públicos, se concluyó que lo importante es apuntarle a la equidad como fundamento del desarrollo urbano sostenible, pensando que las ciudades ofrezcan lugares inclusivos, seguros y prósperos para todos. Respetando las condiciones culturales se debe apuntar al uso de las nuevas tecnologías y conectividad.
La ciudad se vive la pobreza, la degradación ambiental, la vulnerabilidad, el impacto del cambio climático. Por ello se debe reconocer que la equidad es una obligación y un elemento central de justicia social que debe hacer parte de los cambios en un territorio, se debe combatir el crecimiento en los extremos de los perímetros, superando los errores de la mala planeación. Requerimos de un modelo de ciudad compacta, respetando su medio natural, articulado y con mixtura de usos del suelo.
El logro de la equidad de la población es un aspecto de gran importancia así como la consecución de los recursos para financiar las obras que requieren las ciudades. El premio nobel de economía señor Joseph Stinglis planteo en su conferencia, una de las más concurridas por su hoja de vida y pergaminos, la necesidad de luchar por el acceso y calidad en la educación, desde la economía hay que generar oportunidades y empleos, dando espacio a las nuevas empresas e impulsando las pequeñas, aumentando los impuestos a las empresas petroleras, mineras y aquellas que generan explotación de recursos naturales no renovables. Otro gran responsable es la banca con los altos costos y despreocupación con los estratos medios y bajos, finalmente hizo un llamado de atención frente lo que se puede esperar del los TLC, afirmando que frente a los Estados Unidos los acuerdos finalmente favorecen al país grande y no crean un campo neural, para ello recomienda tratar de desnivelar la balanza con el sector de servicios. Finalmente en cuatro puntos resumió su propuesta para mejorar nuestra economía; frenar la desindustrialización, reducir la desigualdad con proyectos incluyentes, generando oportunidades a la población, el tercero mayor apoyo a las ciudades en su desarrollo urbano y el último siendo muy cuidadosos en los acuerdos de los TLC.
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