En busca de legitimidad internacional
El presidente Juan Manuel Santos visitará seis países europeos en cinco días, para hablar de paz, postconflicto, lucha contra las drogas y las implicaciones que todo esto tendrá en el ámbito internacional.
Ayer se reunió con el jefe del gobierno español, Mariano Rajoy, y hoy sigue su periplo por Bruselas, el miércoles visitará Berlín para entrevistarse con la cancillera Angela Merkel. El jueves llegará a Portugal y el viernes estará en París y Londres, terminando así su gira de concientización de la comunidad internacional de lo que será –ese es el clamor- el fin del conflicto en Colombia.
Lo que busca el mandatario es "legitimidad internacional", entendida como la aprobación mundial a unos acuerdos, pero sobre todo a la necesidad de que el mundo entero entre a poner su granito de arena en la pacificación del país.
Para el presidente Santos el apoyo político internacional, sobre todo para encarar los dos temas que faltan por decidir en La Habana, es de vital importancia. No es posible adelantar un posconflicto sin el apoyo y la anuencia de la comunidad internacional.
Hoy no podemos negar que el proceso de paz está avanzado y aunque es mejor no ser triunfalistas, sí es claro que nunca antes habíamos llegado tan lejos, a este punto donde pareciera no hay reversa.
De los cinco puntos planteados al inicio de las conversaciones (Farc – Gobierno), ya existe acuerdo en el tema agrícola, en la participación política de la guerrilla al finalizar el conflicto y en acabar con el narcotráfico. Y lo que falta es tal vez lo más álgido y complicado, como lo relativo a los derechos de las víctimas y la justicia transicional, como también el fin del conflicto que ahora han dado por denominar “DDR”, por dividirse en “desarme, desmovilización y reintegro a la vida civil”, puntos importantes en los que necesitamos de la ayuda incondicional de la comunidad internacional.
El rey Felipe VI y el jefe de gobierno de España, Mariano Rajoy, ya se comprometieron en la creación de ese fondo económico que permita financiar proyectos en el posconflicto, los mismos que no solo beneficiarán a la guerrilla y a Colombia. Terminar el conflicto es evitar que la guerrilla siga produciendo las toneladas de droga que necesitan para su financiamiento. Con esto también se logrará que menos hectáreas de selva sean deforestadas para la siembra de la mata de coca.
Entonces la paz de Colombia nos compete a todos y por lo mismo es necesario el sacrificio de todos.
