Empresas exitosas
Alguna vez participé en un seminario con el tema EMPRESAS EXITOSAS. En general, fueron conferencias excelentes.
Escuché ponencias tanto de empresas del sector público como del sector privado. De todos es conocido que en nuestro medio, las empresas del sector oficial, con honradas excepciones, han generado pérdidas. El clientelismo, -que es una pandemia en nuestra cultura política- ha llevado a la quiebra de las mismas. La falta de manejo técnico y la ineficiencia han sido como la carta de presentación. Estructurar técnicamente una empresa del sector público es una tarea titánica. Quien se proponga hacerlo, encuentra muchos obstáculos, pues hay muchos intereses y mañas ya enquistadas por décadas.
Las empresas que se sostienen en el mercado, son aquellas que han aplicado una reingeniería a los procesos y tienen como común denominador la CALIDAD. El departamento más importante de una empresa posicionada se llama DEPARTAMENTO DE LA CALIDAD. La calidad centrada en la persona, pues el producto es consecuencia de quien lo produce. El problema es el hombre, luego la solución es el hombre. Dentro del ciclo de conferencias me llamó la atención una excelente disertación de un profesional de las Empresas Públicas de Medellín. Esta es una de las pocas empresas estatales que siempre ha generado grandes utilidades en términos económicos y sociales. ¿Cuál es el secreto del éxito? Nos decía el conferencista del complejo empresarial EE.PP.MM Medellín, que el secreto del éxito estaba en el departamento jurídico. Allí se asesoraba al funcionario, especialmente al ordenador de gasto, para que no metiera la pata. En lo que no se asesoraba era cuando metiera la mano. Ahí está el secreto, la HONESTIDAD. Si este país estuviera lleno de honestos, estaríamos en la gloria: buenas vías, buenos hospitales, educación calificada; funcionarios públicos, verdaderos “servidores públicos”. ¡Noooh! Este país sería el mejor “vividero” del mundo, “el país de las maravillas”.
Cuando oigo a personas exitosas como a Arturo Calle y Mario Hernández, me lleno de gozo, al saber que hay en Colombia gente echada para adelante, que con tesón y permanente esfuerzo han llegado a generar centenares de empleos y a sembrar la paz con un trabajo productivo. Llego a la conclusión que sí se puede, que en Colombia hay talento y que podemos salir adelante. Con honestidad se puede producir mucho capital. Que ser honrado es rentable. Que el dinero no se consigue siendo pícaro. Que el dinero bien habido, luce. ¿Cuántos impuestos generan las empresas productivas? No tanta retórica, elaboremos un pragmático Código Sustantivo de Trabajo que tenga como fundamento la equidad, en donde empleadores y empleados ganen. El gana-gana es la ecuación que genera paz. Rompamos esa dicotomía sesgada de clase trabajadora y clase empresarial. ¿Acaso el empresario no trabaja? La ley debe ser tan clara que no se necesiten organizaciones para garantizarla. En un Estado de Derecho, el gobierno debe contar con los instrumentos en donde los conflictos deban ser resueltos por la ley, sin tantos “peajes” administrativos.
+Froilán, obispo de Neiva.
