Emgesa, viaducto y pataleta
Por Amadeo González Triviño
Un Presidente invisible inauguró una obra de la empresa privada, la cual, no hace parte de un programa de desarrollo vial y podría servir además de entrada a la Ruta del Libertador, sino fuera por las actuales trochas y lomas intransitables, como las que unen las poblaciones de El Pital y la Plata (H.), y que no existe un proyecto de mejoramiento o de adecuación de dichas vías.
Desafortunadamente y contrariando todo proceso de desarrollo, esta obra será un ejemplo más de la inercia del Estado en proyectos de desarrollo vial, pues la escasa transitabilidad y la ausencia de un esquema de interconexión con las regiones que le sirven de vaso comunicante, esta obra que no es una maravilla, será el epicentro de muchas situaciones lamentables, que van, desde el suicidio hasta la accidental vial, por la imprudencia y la falta de vigilancia sobre el mismo.
Y si a todo ello se le suma la forma como las autoridades regionales se han dedicado a preocuparse por el nombre del viaducto, o por pequeñas dádivas que han distribuido entre unos pocos comensales del emperador, es preocupante encontrar la forma como se gesta toda una pataleta, sin procedimientos autorizados o actuaciones de la institucionalidad, con ocasión del llenado de dicha represa.
Es que no podemos desconocer que todas las fuerzas políticas vivas del Departamento, se unieron a dicho proyecto, consideraron que habían alcanzado el cielo con las manos, y que muchos recursos ingresarían a unos pocos, quienes manejan el poder político en nuestro medio, y senadores, representantes, políticos de turno y gobernantes, se inclinaron de rodillas, como siempre, ante la obra que a perpetuidad se ha entregado a la inversión extranjera, en tanto se ha colmado de miseria y de abandono a las poblaciones del Centro del Departamento del Huila.
Además, se suma a todo esto, como la Administración de Justicia, se puso de lado de dicho proyecto, hasta el punto de que todos los procesos de expropiación que se han adelantado, no han tenido en cuenta, la legalidad de los actos que precedieron a los mismos, entregaron con el apoyo de las fuerzas de seguridad del Estado, los inmuebles en forma anticipada y no se veló, ni se preocupó por el cumplimiento previo de las acciones que tenían que ver con los acuerdos sociales y de apoyo a la población afectada con dichas obras.
Y qué decir de las Acciones de Tutela, que no fueron entendidas por estos administradores de Justicia, y terminaron sirviendo de base, para que EMGESA, se burlara incluso de todos los censos anteriores y transgrediera los derechos reconocidos de muchos ciudadanos, con la inaplicación de los mismos, por interpretación amañada de la Sentencia que llegó a revisión de la Corte Constitucional, sin que nadie hasta el momento, haya podido entender ese entuerto generado en esa grosera tergiversación del Derecho.
Entonces, cómo hemos de quejarnos en estos momentos, cuando EMGESA S. A. E. S. P, ha hecho su negociado y muchos de sus recursos no han ido a parar a los damnificados de las obras, sino que se han direccionado hacia la compra de conciencias, hacia el silencio cómplice de aquellos que se dicen dirigentes y que muy pronto, estarán presentándose en campañas políticas, como redentores de un proyecto que ya no tiene reversa y que no ofrece ningún aliento a las comunidades, por beneficio o por cualesquier otra ventaja para el desarrollo social de los habitantes.
Y ya vienen las elecciones, y todos como borregos a votar por los mismos que hoy, sufren las consecuencias, de una justicia tardía, que parece esquiva a nuestra realidad social.
