Emergencia sanitaria en Campoalegre
Editorial
La ciudadanía de Campoalegre está desesperada por la falta del servicio de suministro de agua potable, que quedó suspendido por el daño sufrido en el sistema de captación y potabilización del acueducto, que resultó totalmente destruido por la avalancha de Riofrío, el pasado 22 de febrero. Además, la ruptura de la línea de aducción quedó sepultada por toneladas de lodo y sedimentos, que, de acuerdo al análisis de expertos, esta emergencia sanitaria puede prolongarse por un periodo largo. El gobierno departamental y algunas dependencias oficiales, están suministrando el agua potable en carro tanques, pero la demanda es alta, porque no alcanza para todos los hogares de este municipio, que han recibido con creces, el daño ambiental que se le ha hecho a la cuenca alta de los afluentes que nacen en la Cordillera Oriental. Lo que, si es inaudito, es que muchos propietarios de carro tanques, se estén aprovechando de esta situación crítica de las familias, para especular con el preciado líquido. Es muy triste ver, las colas inmensas para obtener un solo balde de este esencial recurso hídrico, que nos transporta a épocas pretéritas, cuando no se tenía instalado el servicio domiciliario en este municipio, cuando las familias tenían que hacer largas travesías para acudir a las fuentes naturales para abastecerse de la misma.
Este viacrucis que están padeciendo los habitantes de la capital arrocera de Colombia, nos debe repensar sobre el manejo integral adecuado que se le debe hacer a las microcuencas en la alta cordillera. No podemos desconocer, que esta zona es geológicamente inestable, pero que con el accionar irracional del hombre, en el manejo de los recursos naturales, están desbordando el umbral del equilibrio ecológico, que se debe tener con los recursos abióticos y bióticos. Se deben emprender en el corto plazo, agresivas campañas de educación ambiental para proteger este ecosistema. Debe desaparecer totalmente los procesos de deforestación y no se deben otorgar permisos para talar los bosques. El fiel reflejo de este desastre natural, es que, por las calles de este municipio, quedaron toneladas de lodos y sedimentos, acompañados de grandes árboles cortados y bastantes ramas, que ratifican lo afirmado por esta casa editorial. Igualmente, se deben realizar grandes inversiones en la compra de predios rurales que se encuentran adyacentes a las quebradas. No podemos seguir propiciando incendios forestales en épocas de verano. El peor error que pueden hacer los campesinos, es quemar las zonas boscosas en áreas de alta pendiente, con el fin de desarrollar sembradíos de productos agrícolas, que con el correr del tiempo, cuando llega la alta pluviometría, se desprenden con facilidad, estos terrenos debilitados en su conformación geológica. Es indispensable que la Administración Municipal, continúe con los esfuerzos institucionales para desarrollar un plan integral de recuperación de este sistema de aducción antiguo y que se emprenda la tarea de generar proyectos nuevos, que conduzcan a buscar nuevas alternativas de captación de agua, aprovechando los ricos afluentes hídricos que nacen en la cordillera oriental.
