ELN también quiere negociar
No es un secreto que el ELN quiera negociar la paz.
El objetivo de sus comunicados y presiones con sus ataques, no es otro que el de tener un asiento en las negociaciones que se llevan a cabo en La Habana.
Ayer se supo que el presidente Juan Manuel Santos facilitó las condiciones para que en Cuba se reunieran los máximos jefes de la guerrilla de las FARC, Rodrigo Londoño alias Timoleón Jiménez y del ELN Nicolás Rodríguez Bautista, alias Gabino, respectivamente para avanzar en un eventual acuerdo con estos dos grupos armados ilegales.
Los jefes guerrilleros estuvieron en Cuba hace dos semanas y el mandatario aseguró que como jefe de Gobierno y de Estado su misión es conseguir la paz, y afirmó que todo se hizo en el marco de la constitución y la ley.
Lo que hoy realiza el presidente ya ha sido intentado por otros mandatarios del país, con éxito o sin éxito, pero han sido experiencias que han ayudado a fortalecer las negociaciones.
Las condiciones en Colombia lo que indican es que sí es posible llegar a una solución del conflicto, pese a los tropiezos. Por ejemplo, de las negociaciones de Belisario Betancourt (de 1982-1986), “se introdujeron dos elementos al discurso político nacional: el primero reconoció que la oposición armada es un actor político y que es necesario abrir un diálogo con ella. El segundo planteó que Colombia, como otros países en América Latina en esta época, también requería un proceso de apertura democrática. El nuevo planteamiento era un viraje radical. Para Betancourt, el paso fundamental del proceso de democratización colombiano era la negociación con la guerrilla sobre la base de su eventual participación en un sistema político reformado”, afirma el teórico Marc W. Chernick, un experto en este tema.
Al llegar al poder Virgilio Barco (1986-1990), su gobierno hizo una evaluación de la política de paz de Betancur. Mucho más adelante el Gobierno de Andrés Pastrana Arango, buscó un acuerdo con las FARC pero fracasó y Uribe aprovechó este fracaso para armar su campaña que lo llevó a ocho años en el gobierno, pero que no logró acabar el conflicto.
Hoy vemos otra posibilidad, no solo para las FARC sino para el ELN, para lograr de una vez por toda extinguir la guerra y abrir la posibilidad del progreso del país. Aunque hay dudas, no debemos dejar de lado que la paz es un bien superior.
