Eliminar la reelección
Lo mejor del proceso electoral en Colombia es que al fin se terminó, llegó a su fin. Colombia tiene presidente y vicepresidente para los próximos cuatro años: Juan Manuel Santos y Germán Vargas Lleras.
Lo que le espera ahora a Juan Manuel Santos no es fácil, deberá liderar una reforma estructural del sistema político y electoral y eliminar la reelección como se comprometió previamente para devolver el equilibrio de poderes.
La historia de reelección en Colombia nunca ha sido bien recibida en la opinión pública, pues esto da lugar a que haya la posibilidad de que los siguientes mandatarios se apropien del poder de manera permanente.
Ha sido una problemática porque genera una inestabilidad de los partidos y en el gobierno, la posibilidad de que el caudillismo se prolongue en el poder, es un problema en el poder.
Durante la reforma constitucional de 1991 los constituyentes fueron reacios a la figura de la reelección y ésta se abolió completamente del régimen jurídico de nuestro país.
El período presidencial de seis años, sin reelección, es necesario estudiarlo a fondo, pero tampoco debe dejarse de lado el propósito de eliminar la reelección presidencial. A estas alturas ya se sabe que la reforma para instituirla fue una especie de atraco constitucional. Y también hay consciencia de los pocos buenos resultados que le trajo al país. Para que esperar más tiempo. Desde ahora se debe suprimir a partir de 2018, pues no es dable cambiar las reglas de juego a mitad del camino y Santos fue elegido por 4 años, con opción de reelección.
Igualmente, ésta sería la oportunidad de modificar los períodos a los gobernantes, incluso el de las corporaciones públicas. Esta clase de reformas, claro está, exigen amplios consensos políticos. No puede ser por cuestiones de coyuntura sino por requerimientos democráticos y conveniencia nacional.
El asunto hay que estudiarlo, sobre qué tan extenso debe ser el periodo presidencial y de continuarse con la reelección, ésta debe reglamentarse de tal forma que al final del juego no dé lugar a dudas.
