Elefantes blancos y la biodiversidad
Nuestra biodiversidad da para todo mientras en el África los científicos y turistas recrean su mirada sobre los imponentes elefantes, una de las especies más hermosas de la naturaleza;
en Colombia y en particular en el Huila, tenemos los elefantes blancos, una especie única, de diferentes formas y tamaños y no precisamente en peligro de extinción, los encontramos en buena parte de nuestra geografía.
Convivimos con ellos ante la mirada esquiva de los entes de control que poca efectividad demuestran para controlar su crecimiento. Viajando hacia el sur por la denominada troncal del Magdalena y específicamente a la entrada del casco urbano del Hobo, encontramos uno de tamaño intermedio, un parador turístico donde se pretendió reubicar los vendedores del parque principal, los cuales nuca lo ocuparon, los reducidos módulos y la falta de un estudio de factibilidad para entender sus necesidades lo llevo al deprimente estado en el que se encuentra, hasta la carpa de cubierta se está cayendo. Mientras tanto el desorden en el parque crece y los puestos de vendedores va en aumento, ofreciendo una imagen de desorden y de atraso urbanístico en la población.
Continuando el recorrido hacia el sur, nuevamente aparece en el horizonte, el denominado mirador de la herradura un elefante de mediano tamaño, que se encuentra convertido en ex tendedero de ropa de la familia que lo convirtió en vivienda transitoria, parqueadero de vehículos, un punto de venta de comestibles y pescado, pero nada parecido a la propuesta del arquitecto Luis Muñoz, que nada contento estará con el resultado de su obra. Un proyecto que nunca tuvo acceso al servicio de agua potable.
Pero el municipio de Yaguará no se queda atrás, está entre los cinco municipios que mayor regalías recibía, y en el 2004, en la administración de Ernesto García, comenzó la construcción de grandes obras: la plaza de mercado, un criadero de cerdos y la hacienda yaguareña, entre otras, que hoy en día se encuentran inconclusas; este municipio en particular da para todo, conocí hace unos años una propuesta que pretendía ubicar una torre en medio del embalse de Betania, una especie de platillo volador para comunicarnos con seres de otras galaxias y planetas. ¿Qué tal esto?, igualmente se abandonó un excelente proyecto que fue el resultado de un concurso nacional de arquitectura, se pretendía rescatar la cultura del arroz y del agua, en el lote de un centro de investigaciones de la Secretaria de Fomento para la cría y levante de patos y otras especies en el embalse. Pero en Neiva tenemos el elefante más grande, es la sede del Hospital Materno Infantil, presa del abandono y símbolo del desgreño administrativo de los gobernantes, mientras tanto los posibles usuarios que esperen. La biodiversidad da para todo.
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