Elecciones en Venezuela
Delimiro Moreno
Impactos
Las elecciones del domingo pasado en Venezuela han tenido gran repercusión en Colombia, como era de esperarse dados nuestros estrechos vínculos con ese país con el cual tenemos nuestros más extensos límites, formó parte con nosotros de la creación política de Bolívar, la Gran Colombia, y en él viven millones de compatriotas, algunos de huida de la violencia nacional y otros en busca de mejores condiciones de vida que aquí no consiguen por las condiciones de nuestro desarrollo capitalista; razones todas estas por las cuales lo que ocurra allí nos afecta directamente.
Venezuela, donde el desprestigio de los partidos tradicionales hizo crisis hace décadas y produjo el fenómeno del chavismo y su Partido Unido Socialista Venezolano (PSUV), vive desde entonces un inédito proceso revolucionario, con el cual se puede discrepar pero no desconocer. Desde el ascenso de Chávez al poder su partido había venido ganando todas elecciones, organizadas por un sistema electoral elogiado por el expresidente Jimmy Carter como el mejor de América (incluido su país), y que hoy ha demostrado su independencia del poder Ejecutivo al proclamar el triunfo aplastante de la oposición, alimentado por los múltiples errores de la camarilla cívico militar en el poder; la arrogancia folclórica de sus dos líderes más visibles, Maduro y Diosdado Cabello; la política agresiva de desabastecimiento de los mercados de productos de primera necesidad de los líderes de la oligarquía capitalista venezolana (que nos recuerda bien la táctica de la oligarquía chilena contra el gobierno socialista de Allende, y más atrás, la de los aliados del imperio para derribar el régimen democrático de Jacobo Arbenz en Guatemala); la labor de descrédito y exacerbación de los errores internos adelantada por la gran prensa internacional – que no informa sino que desinforma para servir los intereses de la oligarquía venezolana y sus amos: las empresas transnacionales y el capital financiero mundial-; todo esto llevó al triunfo de una oposición variopinta, no muy homogénea, pero tácticamente unida para enfrentar etas elecciones.
Por el momento, y gracias al talante democrático del Poder Electoral venezolano, apoyado por el Ejecutivo respetuoso de la democracia (¡qué contraste el respeto del “dictador “ Maduro a la voluntad popular, con el desplante a ella del “demócrata” Carlos Lleras Restrepo el 19 de abril de 1970!), el poder legislativo en Venezuela queda en manos de la de la derecha y el Ejecutivo en las de la izquierda. Cómo se desarrollará esta situación de conflicto político, es el espectáculo que observaremos en los próximos meses, particularmente si la oposición venezolana es capaz de unirse alrededor de un nombre para enfrentar el candidato del PSUV para suceder a Maduro.
Finalmente, en las elecciones legislativas venezolanas como en las presidenciales argentinas, hay que decirlo a la derecha colombiana, no se jugaba la suerte de los procesos de paz en Colombia, ni el futuro de nuestro país, que es cosa exclusivamente nuestra, como exclusivamente suya es la de Argentina y Venezuela. Que quizá influya en desarrollos posteriores de nuestra actividad política es posible, por el llamado “efecto dominó”, que no nos ha afectado en cuanto a la ola de gobiernos de izquierda en el Continente, pues, como decían observadores de los años 50 del siglo XX “Colombia es tan conservadora que cuando toda América sea socialista, tendrán que aliarse militarmente para imponerle por la fuerza a la oligarquía colombiana el socialismo”. Era casi una profecía, como lo estamos viendo.
